sábado, 30 de agosto de 2014

Enganchad()s: adictos al sexo en el cine

No son seductores, ni lolitas, ni mujeres fatales. Estos personajes están bien jodidos –con perdón–, aunque no tanto como les gustaría.
Belle de jour

TURISMO SEXUAL

Belle de jour (Luis Buñuel, 1967)
De un modo u otro, el erotismo más visceral estuvo siempre presente en la obra del maño, pero cobró fuerza en su adaptación de la novela de Joseph Kessel, donde Catherine Deneuve es Severine, una mujer casada y por tanto insatisfecha que se lanza a experimentar los recovecos de la prostitución como actividad extraescolar.

POSTUREO EXHIBICIONISTA

Diario de una ninfómana (Christian Molina, 2008)
Una adaptación de la novela supuestamente autobiográfica de la divulgadora de sí misma Valérie Tasso, que comparte con aquélla características de base: poco fuste, cero morbo, coyuntura de mercado y tontería constituyente. Esto no hay por dónde cogerlo, amigos, pero ahí está.

ESTRELLA CHALADA BUSCA

La masoquista (Giuseppe Patroni Griffi, 1974)
Entregada a un papel cuyo primer estímulo es que le permite mostrarse todavía sensual en su madurez, Elizabeth Taylor podría sostener con su sola presencia el metraje de esta olvidada película sobre la desecación de la sexualidad y la agonía del deseo. Suspense con maneras erráticas que tiene en su reparto una sorpresa platino: Andy Warhol. 

NO SIN MI PORNO

Don Jon (Joseph Gordon-Levitt, 2013)
Una comedia romántica atípica, localizada en algún lugar entre Bigas Luna y Mike Nichols, escrita, dirigida y protagonizada con arrojo por Joseph Gordon-Levitt, que interpreta a un sátiro de extrarradio aquejado de uno de los usos más corrientes de nuestro tiempo: la pornografía como adicción.

LOS SEMENTALES TAMBIÉN LLORAN

Shame (Steve McQueen, 2011)
Michael Fassbender, más guapo que todas las cosas, es un antihéroe galante en esta ordalía sobre la muerte del afecto afectada de europeísmo. Cine más o menos ridículo firmado por un señor que no merece el nombre que lleva, no al menos si convenimos en que algo así sólo puede haberlo dirigido una mujer idealista, un niño perdido en el espacio o un curita con muy mala intención.

EL REY DE LA PARAFILIA

Los sexoadictos (John Waters, 2004)
El término erótico-festivo cobra su pleno sentido en la última orgía satírica y existencial que vimos en pantalla grande. Una serie encadenada de incidentes absurdos despiertan la libido en el sector más puritano de una pequeña población. Como siempre en John Waters, a la liberación por el paroxismo.

GEMIDOS EN LAS ONDAS

Entre las piernas (Manuel Gómez Pereira, 1999)
La siempre expansiva Victoria Abril encarna en este curioso y atrevido thriller “marca España” a una locutora de radio, esposa de policía, que acude a una terapia para superar su adicción al sexo sin prever que allí va a conocer a otro que tal baila: ni más ni menos que Javier Bardem en su plenitud viril y enganchado a la línea erótica.

RICCI ENCADENADA

Black Snake Moan (Craig Brewer, 2006)
La querencia de la menudita Christina Ricci por los papeles al límite la llevó a interpretar aquí a una lujuriosa pueblerina rescatada por un viejo bluesman que la mantendrá en cautiverio para curarle la voracidad. Una sinopsis bizarra y un tratamiento que no lo es menos para una historia de atmósfera sureña y fiereza pulp.

INTERIORISMO FRANCÉS

Yo soy ninfómana (Max Pécas, 1971)
Pura sexploitation, un melodrama de baratillo que puso en boga el cine picarón de Max Pécas, erotómano capital del cine popular francés. Sandra Julien se atormenta y busca consuelo a su apetito en la iglesia y hasta en la psiquiatría, la coartada habitual para ir mostrando fuero interno y jaleo corporal mientras se encarama en lo que se conoce como “amor verdadero”.

LAS NINFAS DE JESS
Diario íntimo de una ninfómana
Diario íntimo de una ninfómana (Jesús Franco, 1972)
Una de las producciones francesas donde el tío Jess se soltó la melena con una trama sórdida llena de sexo, rocambole y jazz. Sugerente cine de improvisación, destinado al consumo rápido en salas de tercera (ya fuera en su montaje blando o en el reforzado con planos genitales), que contiene todos los tics del añorado heterodoxo.

PROVOCACIÓN PIONERA

Éxtasis (Gustav Machaty, 1933)
Incluyendo esta película hacemos trampa, porque en realidad Hedy Lamarr interpretaba en ella a una adúltera común. En nuestro descargo diremos que entonces la infidelidad femenina se entendía como el mismo vicio luciferino que mueve a la ninfomanía, y por ello fue condenada por el Vaticano y por todas las ligas de la decencia habidas y por haber.

‘DESINTOEXCITACIÓN’

Amor sin control (Stuart Blumberg, 2012)
Gwyneth Paltrow, Mark Ruffalo y Tim Robbins están los tres para que los encierren en esta envarada tragicomedia de neoyorkinos con problemas (¡huyamos!). La adicción dichosa es el nodo que liga a los personajes en un contexto chiflado, porque si antes el sexo era un problema cuando faltaba, ahora, en plena era de colapso capitalista, lo es porque sobra. ¡Algo va mal!

TRATAMIENTO DE CHOQUE

Corredor sin retorno (Samuel Fuller, 1963)
El clásico de Fuller donde un periodista se cuela en un psiquiátrico para desentrañar un crimen contiene una de las escenas más terroríficas que recordamos de las relacionadas con nuestra patología: cuando el protagonista se ve atrapado en el pabellón de las ninfómanas y el sueño de todo hombre se ve convertido en pesadilla.

DOS ROMBOS, NINGÚN DOGMA

Nymphomaniac (Lars von Trier, 2013)

La adicción de Lars von Trier es buscar escándalos con cada estreno. Experimentado como productor porno a finales de los 90, el danés ha filmado la vida sexual (“de los 0 a los 50 años”) de una mujer interpretada por Stacy Martin y Charlotte Gainsbourg sin escatimar explicitud pero pegando digitalmente las caras de su estelar reparto (Shia LaBeouf, Uma Thurman, Willem Dafoe) a los cuerpos fornicantes de actores X.
VIA.CINEMANIA

20 cosas que (probablemente) no sabías de ‘Los cazafantasmas’

El doctor Venkman y sus compañeros vuelven a los cines de EE UU en un reestreno multitudinario: nosotros les dedicamos este informe paranormal.
ghostbusters

Este fin de semana más de 800 cines de Estados Unidos están siendo el escenario de un reestreno de proporciones bíblicas, con fuego y azufre, perros y gatos viviendo juntos e histeria de masas. ¿Por qué? Pues porque Cazafantasmas ha vuelto a las salas del otro lado del Atlántico a fin de celebrar su 30 aniversario: si bien su lanzamiento en España tuvo que esperar a la campaña de navidad, la comedia sobrenatural dirigida por Ivan Reitman fue el megahit indiscutible del verano de 1984 para el público estadounidense. Y, hoy en día, su recuerdo sigue siendo de lo más poderoso: lo bastante, de hecho, como para que los doctores Egon Spengler (Harold Ramis), Peter Venkman (Bill Murray) y Raymond Stantz (Dan Aykroyd) vuelvan para demostrar que ni los simios, ni los robots gigantes, ni los aventureros espaciales de Marvel pueden hacerle sombra a sus mochilas de protones, y a su vitriólico y destrozón humor.
Así pues, en CINEMANÍA no podíamos permanecer indiferentes: armados con un arsenal de libros sobre ocultismo que haría palidecer a Ivo Szandor, hemos invocado al Maestro de las Llaves y a la Guardiana de la Puerta para que nos revelen los secretos más alambicados sobre el rodaje de la película. Olvídate de Cazafantasmas II (secuela que, a decir de algunos, tiene mucha gracia), de los denuestos de Bill Murray contra sus ex compañeros y de esa Cazafantasmas III que (muy a pesar de muchos fans) sigue en preparación: en este informe más voluminoso que el  muñeco Stay-Puft vamos a hablarte del filme original y de sus descacharrantes casos y cosas. Si quieres adentrarte en este compendio de saber prohibido, sólo una advertencia: “Cuando alguien te pregunte si eres un dios, contéstale que sí”.

El proyecto que regresó de la tumba

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Tras el éxito de Granujas a todo ritmo en 1980, los ‘Blues Brothers’ Dan Aykroyd y John Belushi tenían muchas ganas de regresar al cine. Y Aykroyd, un señor muy aficionado a las historias paranormales, tenía claro que la forma idónea de hacerlo era mediante un filme que combinara terror, fantasía urbana y aventuras. No sin obstáculos, el proyecto salió adelante poco a poco, pero la muerte por sobredosis de Belushi en 1982 pareció mandarlo al traste. “Pareció”, decimos, porque el hecho de que Los cazafantasmas saliese adelante parece obra de las potencias del Más Allá.

¿”Cazafantasmas” o “Chafafantasmas”?

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El guión original concebido por Dan Aykroyd no podía ser más distinto a lo que acabó viéndose en la pantalla: según este borrador, Los cazafantasmas habría sido una película de ciencia-ficción futurista, con un grupo conocido como Ghost Smashers (algo así como los “Chafafantasmas”) viajando por otras dimensiones para combatir a los espectros. Por fortuna, el director Ivan Reitman se dio cuenta de que el título tenía más bien poca gracia, y de que esa idea hubiera requerido un presupuesto desorbitado, convenciendo al actor para que pergeñase una nueva versión en compañía de su amiguete Harold Ramis.

John y Eddie pasan de los ectoplasmas


Si bien la defunción de John Belushi supuso un severo mazazo para la preproducción de Los cazafantasmas, el filme también se vio en apuros cuando los dos actores previstos por Dan Aykroyd para completar el equipo se apearon del tren. Hablamos de Eddie Murphy, que debería haber encarnado al sufrido Winston Zeddmore (hasta que le llegó la oferta para protagonizar Superdetective en Hollywood) y de un John Candy al que le fue asignado el rol de Louis Tully, el vecino pelmazo de Sigourney Weaver. Por fortuna, Dan y Harold Ramis andaban sobrados de agenda: Rick Moranis, un viejo conocido de ambos gracias a su etapa en la compañía teatral Second City, no sólo aceptó gustoso el papel de Louis, sino que les echó una mano con el guión. En cuanto al cazafantasmas negro, un recast de último minuto le puso el rostro de Ernie Hudson.

Bill Murray se hace de rogar…


Como te habrás imaginado, el papel que John Belushi habría interpretado en Los cazafantasmas habría sido el del inigualable Peter Venkman. Para ponerle cara a semejante truhán, Aykroyd y Harold Ramis tentaron primero a Chevy Chase y a Michael Keaton. Cuando ambos actores rechazaron su oferta, el tándem se fijó en un Bill Murray cuyas ideas a medio plazo no podían ser más distintas: Bill había escrito un guión adaptando El filo de la navaja, la clásica novela de Somerset Maugham, y estaba empeñado en producirlo con él mismo de protagonista, confiando así en ganar los galones de actor ‘serio’.

…Pero cae en la trampa (de protones)


Si Bill Murray estaba harto de la comedia, y ponía todas sus esperanzas en la realización de un dramón, ¿cómo lograron Aykroyd y Ramis reclutarle para Los cazafantasmas? Sencillo: a fin de rodar El filo de la navaja, Murray necesitaba la financiación de un gran estudio, y Columbia Pictures le prometió la pasta a condición de que también participara en otro proyecto más comercial. Por supuesto, dicha película orientada al gran público fue Los cazafantasmas, con el clamoroso éxito que todos conocemos. Por su parte, El filo de la navaja resultó un fracaso de crítica y público tan clamoroso que, tras su estreno, Bill se retiró del cine durante dos años, mudándose a París para estudiar Filosofía en la Sorbona.

Belushi vuelve de entre los muertos


Tratándose de un tipo tan torrencial, ni siquiera la Parca pudo impedir que John Belushi se asomara a Los cazafantasmas. Aunque, eso sí, su cameo post mortem fue peculiar cuanto menos: Moquete, el fantasma verde y tragón que ejerce como primer enemigo paranormal de nuestros héroes, fue concebido por Dan Aykroyd pensando en su compañero fallecido. Según explicó el actor y guionista, este ectoplasma tan poco civilizado se entrega a dos de las actividades favoritas de John Belushi: comer como una bestia, y perpetrar gamberradas al por mayor.

Ramis colecciona mohos y hongos


En principio, y aunque actuar junto a Murray y Aykroyd no le resultaba ajeno (véase El pelotón chiflado), Harold Ramis no contaba con entrar en el reparto de Los cazafantasmas. ¿Qué le llevó a aparecer frente a la cámara? Pues las negativas de Christopher Lloyd, Christopher Walken, Jeff Goldblum y (otra vez) Michael Keaton, actores todos ellos a los que les fue ofrecido el papel de Egon Spengler. Así las cosas, a Ramis no le quedó más remedio que interpretar al miembro más cerebral del equipo.

Todo el mundo quiere a Venkman


La primera pista sobre el carácter de Peter Venkman (antes de ese memorable test de telepatía) nos la da una pintada que aparece en la puerta de su despacho universitario. En principio, dicho mensaje iba a consistir en una sarta de obsecenidades, pero (en parte para evitar problemas con la censura, y en parte porque quedaba más gracioso) Ivan Reitman decidió usar una frase sacada de la Carrie de Brian DePalma: “¡Venkman, arde en el infierno!”.

Inspiraciones sobrenaturales


Tras tanto traspiés en lo tocante al casting, Los cazafantasmas acabó beneficiándose (y mucho) de su elenco final. Porque tener a un equipo de cómicos muy bregados como protagonistas permitió a Ivan Reitman prescindir casi completamente de un guión escrito. Los tres miembros principales del equipo (sobre todo Murray) improvisaron sus diálogos sobre la marcha, una técnica que produjo momentos tan gloriosos como aquel “¿Hacia dónde van esas escaleras?”. Pero la medalla de oro a la repentización se la llevó Rick Moranis: todas sus frases durante la fiesta en casa de Louis Tully (una escena rodada, para colmo, en plano secuencia) fueron inventados por él mismo sobre la marcha.

La cárcel de los espíritus


¿Recuerdas ese momento en la que los Cazafantasmas hablan sobre la historia de Gozer el Gozeriano tras ir a parar al talego? Pues tiene una historia algo lóbrega, porque transcurre en una auténtica prisión abandonada… y, si hacemos caso a los rumores, auténticamente embrujada. Al revisar los negativos del rodaje, el equipo comprobó que éstos estaban llenos de misteriosos arañazos, con lo que Harold Ramis se llevó un susto tal que rehusó volver al lugar para repetir las tomas. Si la escena acaba fue gracias a que Ivan Reitman encontró el suficiente material intacto como para recrearla en el montaje.

Artesanía ectoplásmica


En parte por las limitaciones tecnológicas de la época, y en parte porque se lo aconsejaba su experiencia en el teatro, Ivan Reitman prefirió emplear efectos físicos durante el rodaje de Los cazafantasmas, en lugar de fiarlo todo a la postproducción. Sin ir más lejos, Sigourney Weaver tuvo que ser escayolada del cuello para abajo durante la escena en la que su personaje (poseído, recordemos, por la Guardiana de la Puerta) se pone a levitar frente a un consternado Bill Murray. En cuanto al ectoplasma que inunda Nueva York tras la explosión del Monstruo Stay-Puft, fue recreado usando crema de afeitar: William Atherton, intérprete del incordiante Walter Peck, sufrió el impacto de 34 kilos de esa blanca y espumosa materia.

¿Quién fue el quejica?


Vistos su volumen y sus lucecitas, no sorprende saber que las mochilas de protones fueron los props más puñeteros de la película: estaban tan llenas de bombillas y circuitería que pesaban un quintal, haciendo que los actores sufriesen lo suyo al cargar con ellas. Según Ivan Reitman, Harold Ramis era el actor que llevaba la suya con más dignidad, quejándose sólo lo imprescindible. El director siempre se ha negado a decir qué miembro del reparto era el que más protestaba por el peso de los aparatos, aunque nosotros casi que nos lo imaginamos…

A Gozer no se le entiende


Escoger al intérprete adecuado para un ente primigenio aficionado a destruir planetas tiene su complejidad. De hecho, el papel de Gozer el Gozeriano experimentó el consabido baile de rostros antes del rodaje: Aykroyd y Ramis lo habían escrito pensando en el comediante Paul Reubens (conocido por su personaje de Pee-Wee Herman), pero éste rechazó la oferta. Después, los guionistas acudieron a Anne Carlisle, cineasta underground responsable de la rompedora Cielo líquido, que también les dio calabazas. Finalmente, la encargada de interpretar al Destructor fue la modelo balcánica Slavitza Jovan, una decisión que acarreó algún quebradero de cabeza que otro: el acento de la chica era bastante indescifrable, lo cual obligó a doblar sus líneas de diálogo y, además, la condenó a ser el blanco de las implacables bromas de Bill Murray en el plató.

Escenas perdidas en el éter


Como corresponde a una película marcada por la improvisación y la espontaneidad, Los cazafantasmas sufrió una drástica poda durante el montaje. Algunos de los momentos descartados incluyen varios diálogos entre Egon (Ramis) y la secretaria Janine (Annie Potts), una escena en la que Aykroyd aparecía vestido como un policía montado de Canadá y, sobre todo, ese momento en el que Dan y Bill Murray hacían doblete interpretando a dos mendigos en Central Park. Los productores pensaron que dicho gag podría cargarse gran parte de la comicidad del filme, y nosotros pensamos que llevaban razón.

Ritmos de ultratumba


Encontrar una canción para la banda sonora de Los cazafantasmas tampoco fue un camino de rosas. Ramis abordó primero al ex miembro de Fleetwood Mac Lindsay Buckingham (con quien había colaborado en Las vacaciones de una chiflada familia americana), primero, y después a Huey Lewis and the News (exacto, el grupo favorito de Patrick Bateman –American Psycho-), quienes ya habían recibido la oferta para trabajar en Regreso al futuro. Finalmente, quien se ocupó del encargo fue Ray Parker Jr., un guitarrista que había colaborado con Stevie Wonder y cuya inspiración fue un anuncio televisivo en el que se oía la frase “Who you gonna call?” (“¿A quién vas a llamar?”). Ghostbusters, el tema musical, se hizo famosísimo de inmediato, arrasando en las listas de éxitos y contribuyendo en gran medida a la popularidad del filme, pero en su historia también hallamos dos ironías muy gordas: Ray Parker perdió el Oscar frente a su antiguo jefe Stevie Wonder (quien se lo llevó gracias a I Just Called To Say ‘I Love You’) y Huey Lewis le acusó de plagiar su canción I Want A New Drug.

Peter y Ray se ponen al teléfono


Los cazafantasmas fue una película pionera de muchas cosas, entre ellas del márketing viral: el primer tráiler de la película incluía un número de teléfono gratuito al que, presuntamente, debían llamar los espectadores que hubiesen presenciado fenómenos paranormales: en realidad, lo que uno escuchaba tras marcarlo era un mensaje grabado por Bill Murray y Dan Aykroyd, que rezaba “Ahora no podemos atenderte: estamos cazando fantasmas”. El éxito de la maniobra fue tal que la línea registró 1000 llamadas por hora, las 24 horas del día, durante seis semanas.

Sólo Kevin pudo con ellos

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Para tratarse de una comedia palomitera y voluntariamente intrascendente, Los cazafantasmas fue muy bien acogida por la crítica: el maestro Roger Ebert la describió como “una de esas raras películas en las que el humor sobrevive a un presupuesto multimillonario”. Claro que los elogios de la prensa palidecieron ante los resultados en taquilla: el filme recaudó 22 millones de euros (ajustados) en su primer fin de semana en EE UU, y al llegar diciembre de 1984 había amasado de 398 millones de euros (ajustados) sólo en su país de origen, una suma que multiplicaba por 100 su presupuesto original. Con semejantes cifras, Los cazafantasmas se alzó la comedia más taquillera de la historia de Hollywood, un título que mantendría hasta el estreno de Solo en casa en 1990.

La polémica de los dibujos animados



Cuando los productores de Los cazafantasmas registraron el título de la película, cometieron un ‘pequeño’ error: resulta que la compañía Filmation había producido ya una serie de dibujos llamada Ghost Busters durante los 70. Ante el clamoroso éxito del filme, a dicha empresa le faltó tiempo para resucitar dicho show, un producto sin nada que ver con el filme de Ivan Reitman y entre cuyos tres protagonistas se hallaba un gorila. Ante lo cual, Columbia Pictures lanzó en 1986 su propia serie animada, esta sí basada en el filme y que, por los obvios problemas legales, recibió el título de Los auténticos Cazafantasmas. Allá por 1997, la franquicia registró una tercera (y fallida) adaptación animada, de título Extreme Ghostbusters, y en cuya cabecera el tema de Ray Parker Jr. era objeto de una versión grunge bastante desafortunada.

¿Alta definición? ¡No, gracias!


Con tanto director de cine que se pirra por ver sus películas pulidas y mimadas en formato doméstico, la actitud de Ivan Reitman ante Los cazafantasmas resulta entrañable, e incluso loable: al director no le gustan un pelo las ediciones de su filme en alta definición porque, a su juicio, en ellas se notan demasiado los trucajes, los mattes y demás efectos. Y es que, donde estén el grano y las dimensiones de una auténtica pantalla de cine, que se quiten los monitores LCD.

¿Qué es un Slor, exactamente?



¿Recuerdas la parrafada místico-paradójica que se marca Louis Tully en el laboratorio de nuestros héroes, tras ser poseído por el Maestro de las Llaves? Si es así, te sonará aquello de que una de las encarnaciones más destructivas de Gozer adquirió la forma de “un enorme Slor”. Pues bien: la secuela de Los cazafantasmas que apareció en 2009 en forma de videojuego nos muestra qué demonios significa eso. Gracias a dicho programa, que contó con las voces de todos los protagonistas de la película (sí, también la de Bill Murray), descubrimos que un Slor es un bicho reptiliano de enorme tamaño que dispara letales chorros de baba corrosiva. Muchos jugadores han descubierto lo que es asarse en el fondo del Slor desde que el juego salió al mercado, os lo aseguramos.

Via:CINEMANIA

Fronkonstein, supongo: 40 años de ‘El jovencito Frankenstein’

Un actor deprimido, un director en estado de gracia, un par de aldabas y mucho amor por un monstruo clásico. La historia detrás de una de las mejores comedias de la historia.

El jovencito Frankenstein

Ni la brisa marina de la playa de Westhampton en Nueva York consolaba la tristeza del actor Gene Wilder durante el verano de 1972. Le había entrado uno de esos clásicos arrebatos de pesadumbre que tan a menudo afectan a los cómicos, y que han acuñado la expresión “payaso triste”. Estaba tan apenado como el Doctor Ross, su personaje en Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo (y no se atrevió a preguntar) cuando el pastor armenio Stabros se lleva a su amada ovejita Daisy. Se sentía ninguneado por la industria y su segundo matrimonio pasaba por malos momentos. Como terapia, escribía. En un papel emborronó un título (“El jovencito Frankenstein”) y escribió dos hojas de sinopsis… El Monstruo más divertido de la historia había visto la luz.

Al menos así lo cuenta Gene Wilder en sus memorias. El actor ha resultado una persona algo más fiable que el simpático mentiroso que es su socio de carcajadas y director del filme, Mel Brooks. Gene y Mel se conocían desde hacía tiempo, concretamente desde que Mel cortejaba a su futura esposa, Anne Bancroft, de teatro en teatro de Broadway: “cada noche me daba consejos sobre cómo debía interpretar mi papel en Madre coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht”, recuerda Wilder. De allí nació una amistad que llevó a Mel a reclutar a Gene como protagonista de su primera película, Los productores (1968) y a llamarle, tras el fracaso de El misterio de las 12 sillas (1970), para la tercera, Sillas de montar calientes (1974). A partir de aquí, empiezan las versiones contradictorias. Si hacemos caso a Mel Brooks, fue durante una pausa para el café cuando le sugirió a Gene que escribiera una historia sobre el nieto de Frankenstein. Según Wilder, fue su agente, Mike Medavoy, quien le pidió que trabajara en un guión en el que cupieran, además de Wilder, otros dos de sus representados Peter Boyle (el Monstruo) y Marty Feldman (Igor, digo “Aigor”). “Cuando Medavoy leyó el primer borrador, me llamó para decirme que creía que a Mel Brooks le podía interesar. Yo le contesté que no creía que algo que él no había ideado le llamará la atención. Al día siguiente Mel me llamó y me dijo: ‘¿En qué lío me has metido?’ Yo respondí: ‘En ninguno en el que no quieras figurar”.
“GENE WILDER ME DIJO QUE HARÍA LA PELÍCULA SÓLO SI YO NO ACTUABA EN ELLA: ‘EL GUIÓN ES MÍO Y NO QUIERO QUE LA ESTROPEES’. ÉSE ERA EL TRATO Y YO LO RESPETÉ” (MEL BROOKS)
Algunas pistas tenemos de la paternidad de la idea original. Como recodaba Mel Brooks en la revista Scenario: “Gene Wilder dijo que haría la película sólo si yo no actuaba en ella. ‘He escrito el guion, me gusta y no quiero que lo estropees saltándote la cuarta pared como haces siempre’. Ése era el trato y yo lo respeté”. En efecto, Brooks se limitó a tener un papelito y a hacer ruiditos. Todos los que pudo, eso sí: desde un lobo aullando al gato que maúlla al ser atravesado por un dardo.
Para Wilder, el proyecto tenía un cariz romántico: “De niño me impactaron mucho las películas de Frankenstein. Me lo pasaba en grande, pero además quería cambiar sus finales, para que acabaran como a mí me gustaría”. Para Brooks era algo sexual. “El monstruo nace de la rabia de un científico que es incapaz de hacer lo que cualquier mujer: dar a luz”. Para uno y otro había un factor sentimental. Enfrentarse a un mito como Frankenstein suponía repasar la práctica totalidad del árbol genealógico de ese cine de género con el que habían crecido estos dos hijos de pobres familias de inmigrantes rusos: los clásicos de la Universal como los de James Whale, con Boris Karloff y Elsa Lanchester pero también las parodias de Abbot y Costello. Se sentaron juntos y trabajaron en el guión durante siete meses, en base a una dieta compuesta por pastas de té e infusiones “para conseguir ese aire británico, para ponernos en el mismo modo mental que Mary Shelley”.
“LE DIJE AL DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA QUE SE DESHICIERA DEL ZOOM Y LAS LENTES. ‘SE VERÁ BORROSO’, ME DIJO. ‘¡ESO ES LO QUE QUIERO!’, CONTESTÉ” (MEL BROOKS)
Ambos se complementaron a la perfección. Wilder se hizo un personaje a medida para su lucimiento y Brooks prosiguió en la senda de parodiar géneros que tanto éxito le había dado con Sillas de montar calientes. Tras conseguir el hito de ser el primer director en incluir chistes sobre aerofagia en esa película, Mel estaba lanzado, muy especialmente tras comprobar que se estaba convirtiendo en el éxito inesperado del año: “Nadie filmaba ya en blanco y negro, y no querían hacerlo. Pero, ¿cómo podías hacer un homenaje y una sátira de las películas de Frankenstein si no era en blanco y negro?”. En su decisión estética se ve por qué Brooks, siempre menospreciado por la crítica, es un realizador a tener en consideración: “Hablé con el director de fotografía, Gerald Hirschfeld, y le dije que se deshiciera del zoom y de otras novedades en las lentes. ‘Se verá difusa’, contestó. ‘¡Eso es lo que quiero, que parezca una película de James Whale!”. A ello colaboró también su uso de grandes angulares o el empleo del material original de atrezzo de las películas de Whale, que almacenaba Kenneth Strickfaden en su garaje. Su empecinamiento en el blanco y negro, inadmisible para Columbia, le lanzó a los brazos de Alan Ladd Jr. (hijo del malogrado intérprete de Raíces profundas), a la sazón máximo responsable de Fox. Ladd no lo dudó. Tampoco dudaría, dicho sea de paso, en producir otro gran éxito que, con el tiempo, sería debidamente parodiado por el iconoclasta Brooks: La loca historia de las galaxias. Además de desmitificador, Mel Brooks siempre ha reconocido, en documentales como el que rodó para la BBC en 2001 o en el episodio de American Masters de 2013, ser egocéntrico: “Nunca pienso en el espectador. Solo en mí. Si la broma me hace gracia, la incluyo”.
VAYA PAR… DE ALDABAS
Si el guión ya era de por sí tronchante, el rodaje fue un despiporre. Brooks tuvo que redoblar sus esfuerzos en su conocida como “regla de los 100 pañuelos” y convertirla en la “regla de los 200 pañuelos”. Como si de una escena de sexo se tratara, durante el rodaje solo podían estar los actores y el personal imprescindible. Eso sí, todo aquel que no apareciera en cámara debía sujetar un pañuelo… y morderlo en cuanto le entrara el ataque de risa. Aun así, algunas de las tomas eran imposibles de realizar: especialmente todas aquéllas en las que aparecía Igor, el gran Marty Feldman (“Soy el único actor que puede hacer cine de terror sin maquillaje”). La situación, según se cuenta, irritaba especialmente a Cloris Leachman (Frau Blücher), que acababa de ganar un Oscar como mejor actriz de reparto por La última película (1971).

El resto de problemas fueron de talla: unos zapatos de plataforma de 15 centímetros eran toda una pesadilla para el Monstruo, Peter Boyle. “Si te fijas bien, en algunas escenas Gene Wilder tiene que sujetar a Peter para que no se caiga”, contaba Brooks. Y luego estaba, claro, la rata: “Es sólo una rata”, decía el doctor en la película, pero se convirtió en el roedor más odiado del mundo cuando se escapó de su cuidador para espanto del personal femenino. Tan escurridizo era el animal como Gene Hackman: al actor, famosísimo ya por The French Connection, apenas sí se le reconoce bajo las barbas de Harold el Ciego. “Quería probar en la comedia, y le dimos ese papel que ni siquiera sale en los créditos”, comenta Brooks.

Rodaron en 45 días, pero podían haber acabado antes: el ambiente era tan bueno que Brooks no dejaba de inventarse nuevas escenas a sabiendas de que no las necesitaba. Llegó un momento en el que fue incapaz de seguir dilatando el final. Fue entonces cuando se encontró a Gene Wilder sollozando entre los decorados de 15.000 metros cuadrados en el estudio 5 de Fox. “No quería irse a casa, pero le dije a Gene que nos habíamos quedado sin decorados y sin personajes, que igual podía hablar con la autora, esa tal Mary Shelley que había muerto en 1851…”. Wilder lo recuerda en sus memorias con idéntica amargura: “Estaba terriblemente triste. No quería dejar Transilvania, no quería volver a casa”. Fuera, su vida era bastante más tenebrosa que en el castillo de Frankenstein: tras años de desencuentros, por fin se divorciaría de su segunda mujer, Mary Joan Schutz. El payaso triste, sin embargo, podía estar contento. Como afirma Brooks, “si el cénit de Shakespeare es Hamlet, el de Gene Wilder es El jovencito Frankenstein”.
Via:CINEMANIA

10 personajes Marvel que NO queremos ver en el cine

Pensabas que Ojo de Halcón era un superhéroe de segunda fila? Pues espérate a conocer a los aventureros y villanos que te presentamos en este informe..
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Gracias a una indiscreción de Jeremy Rennerahora sabemos que a Ojo de Halcón le queda (pese a las zozobras) mucha guerra que dar en las películas de Marvel: el arquero infalible de la Casa de las Ideas aparecerá probablemente en Capitán América 3, a lo que habrá que sumar su previsible regreso en Los Vengadores: La era de Ultrón. Un digno porvenir para un superhéroe cuya versión en cómic se ha caracterizado siempre por un tono de clase obrera, modesto e incluso algo cutre: recordemos que a Clint Barton (su nombre en el libro de familia) se le ha visto usar el metro para perseguir a los villanos, y que sus tribulaciones domésticas y vecinales son ahora el eje de una multipremiada serie dibujada por el español David Aja.
Pero no nos llamemos a engaño: puede que Ojo de Halcón resulte un héroe de andar por casa en comparación con el glamour deIron Man, Thor o la Viuda Negra (con la cual, señalemos, anduvo enrollado durante un tiempo). Pero, a lo largo de sus largas décadas de historia, Marvel ha tenido ocasión de lanzar personajes mucho más fallidos. Tan fallidos, de hecho, que nosotros daríamos lo que fuera por no verles nunca en una pantalla de cine. ¿Quiéres saber quiénes son? Pues nosotros te los presentamos en este informe.

El Hombre 3D

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¿Héroe, o villano? Héroe. Y un héroe producto, para más señas, de esa Marvel de los 70 adicta a los gimmicks y las excusas para aumentar tirada: sus historietas se publicaban en bitono, y para leerlas correctamente (y en relieve) hacía falta colocarse las gafas de rigor. En 1998, el personaje fue rebooteado con el nombre de Triathlon.
¿Cuáles son sus poderes? Como su propio nombre indica, el superhéroe formado por la fusión de los hermanos Chuck y Hal Chandler es tres veces más rápido, más fuerte y más inteligente que el humano promedio. Manda narices que fuera Roy Thomas, uno de los guionistas más brillantes de la casa, quien pergeñara un personaje tan soso.
¿Por qué no queremos verle en cine? Como personaje, el Hombre 3D tiene tanto carisma como un huevo sin sal, y su condición de producto perecedero salta a la vista. Además, en los tiempos que corren la excusa de las tres dimensiones no es tanto un atractivo como una razón para el bostezo.

Perla Rosa

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¿Heroína, o villana? Villana. Creada por el maestro John Byrne para servir de enemiga a Alpha Flight (el equivalente canadiense a los Vengadores), Perla Rosa ha sido uno de los personajes más deplorados de la historia de Marvel, y casi que con razón.
¿Cuáles son sus poderes? Esto… Cómo decirlo… Dejémoslo en que la única habilidad de Perla Rosa es su manifiesto sobrepeso, combinado con una fuerza sobrehumana y una agilidad sorprendente. En realidad, se trata de una terrorista internacional que opera bajo la falsa identidad de un monstruo de feria.
¿Por qué no queremos verla en el cine? Perla Rosa es, sin duda, uno de los personajes más políticamente incorrectos de la historia de Marvel: no negamos que, con un buen guionista detrás y una actriz competente (Kathy Bates, sin ir más lejos) podría tener gracia en la pantalla, pero su apariencia y sus circunstancias son una invitación al mal gusto. Mejor la dejamos en las viñetas.

NFL Superpro

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¿Héroe, o villano? Héroe: este deportista mecanizado y superpoderoso nació de un acuerdo entre la Casa de las Ideas y la liga profesional de fútbol americano (NFL). Una prueba más de que la suma de las palabras “Marvel” y “licencia comercial” equivale a “bodrio”.
¿Cuáles son sus poderes? Toma a ese quarterback chulito y vacilón que sale en todas las películas ochenteras para adolescentes, y dale un uniforme mecanizado e indestructible. El resultado será este personaje, cuya colección sólo duró doce números entre 1991 y 1992. Dado que sus enemigos tenían nombres tales que Sanción Instant Replay (es decir, “Repetición de la jugada”), entendemos que el público no le acogiera con los brazos abiertos.
¿Por qué no queremos verle en el cine? Odiado por los lectores, y olvidado a fecha de hoy, NFL Superpro es uno de esos personajes que, seguramente, duerman el sueño de los justos hasta el fin de los tiempos. No obstante, en caso de que algún mandamás de Marvel quisiera sacarle de la tumba, deberíamos contestar con un rotundo “¡No!”.

Matador

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¿Héroe, o villano? Villano, de la variedad “estereotipo nacional hecho carne”. Durante sus años de gloria, Stan Lee sabía sacarse de la manga personajes inolvidables cuando se ponía. Cuando no se ponía, eso sí, le salían churros como este racial y taurino adversario de Daredevil.
¿Cuáles son sus poderes? Tras recibir los tres avisos durante una corrida, el diestro Manuel Eloganto (los nombres españoles no son el fuerte de papá Stan) decide vengarse de la humanidad, emprendiendo una carrera criminal basada en sus habilidades en el ruedo. Y sólo en ellas: ¿quién quiere superpoderes cuando es un maestro de la media verónica?
¿Por qué no queremos verle en el cine? Para los espectadores españoles, responder a esta pregunta debería ser demasiado fácil. Para el resto del mundo, dejémoslo en que un señor en traje de luces no resulta precisamente una presencia aterradora.

El Hombre Imposible

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¿Héroe, o villano? Héroe. O, más bien, “secundario cómico que se une a los Vengadores y otros grupos de aventureros cuando se aburre”: los primeros en sufrir sus jugarretas fueron los Cuatro Fantásticos, allá por 1963.
¿Cuáles son sus poderes? Como nativo del planeta Poppup que es, el Hombre Imposible puede cambiar de forma a voluntad, amén de teleportarse cuando le da la gana (en muchos casos, esto último le sirve para evitar que Hulk le dé una merecida colleja). Su inagotable talento para los chistes malos no cuenta como habilidad superpoderosa, pero debería.
¿Por qué no queremos verle en el cine? Dentro de las viñetas, y si el guionista está inspirado, el Hombre Imposible tiene bastante gracia. Pero no deja de ser un personaje cuya naturaleza está más cerca del dibujo animado para niños que del cine de aventuras. Si Marvel y Pixar quisieran cooperar alguna vez en un cortometraje cómico, el sería el protagonista perfecto, pero en las películas de acción real no queremos ni olerle.

Trampero

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¿Héroe, o villano? Villano, y seguramente uno de los más entrañablemente pringaos de la historia de la casa. ¿Qué otra cosa se puede esperar de un tipo cuyo primer seudónimo fue Pete Pote de Pasta?
¿Cuáles son sus poderes? El amigo Peter Petruski (su verdadero nombre) es un químico de inusitada habilidad. Por ello, cuando decidió dedicarse al crimen, lo hizo armado con una pistola que dispara pegamento. Sí, sabemos que dicho adhesivo es capaz de aprisionar a Spiderman y de dejar a la Antorcha Humana sin oxígeno, pero no nos negarás que la mera idea resulta de un cutre que asusta.
¿Por qué no queremos verle en el cine?  En los cómics, el atractivo del Trampero está en su condición de chiste recurrente: nada más le vemos aparecer, sabemos que recibirá una antológica zurra a manos del héroe de turno, sin que ello le sirva de escarmiento. En el cine, sin embargo, esta comicidad derivada de la repetición se perdería. Pero, ojo: si la serie Agentes de SHIELD necesitara un villano que diera risa, él sería la opción ideal.

US-1

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¿Héroe, o villano? Héroe, y muy rudo y viril por lo demás. No en vano estamos hablando de un camionero: si este héroe de la ruta hubiera sido creado en nuestro país, seguro que Los Dos Españoles le habrían dedicado una canción.
¿Cuáles son sus poderes? Tras un trágico accidente que también se llevó la vida de su hermano, el transportista de profesión Ulysses Archer recibió una prótesis craneal cuya composición metálica le permitía captar frecuencias de radio. Juramos que no nos lo estamos inventando.
¿Por qué no queremos verle en el cine? En realidad, el origen de US-1 fue bastante cinéfilo, tratándose de la respuesta de Marvel a la fiebre camionera que invadió EE UU a resultas de películas como Los caraduras y, sobre todo, Duro de pelar. Exacto, la de Clint Eastwood, su tráiler de 18 ruedas y su orangután. ¿Entiendes ahora por qué no tiene futuro en la pantalla?

Canguro

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¿Héroe, o villano? Villano: al igual que en el caso de Matador, la existencia de este personaje se debe al viejo truco consistente en coger un estereotipo nacional, ponerle mallas y darle superpoderes.
¿Cuáles son sus superpoderes? Exacto, lo has adivinado: para perpetrar sus fechorías, Canguro está provisto del don de saltar a larga distancia, amén de propinar unas patadas de aquí te espero. Por ello, Spiderman lo considera uno de los villanos más lamentables contra los que se ha enfrentado jamás.
¿Por qué no queremos verle en el cine? Cuando hasta un tipo tan golpeado por la vida como ‘Spidey’ te mira con lástima, está claro que tienes un problema. Y también está claro que cualquier película que contase con Canguro entre sus antagonistas habría renunciado a su dignidad desde el primer fotograma.

Mandril

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¿Héroe, o villano? Villano: con esa cara y ese uniforme, la verdad es que no podía ser otra cosa. Y espérate a que te hablemos de sus habilidades sobrehumanas, que son para darles de comer aparte.
¿Cuáles son sus superpoderes? Nacido con rasgos simiescos a resultas de un accidente nuclear, Jerome Beecham compensa su deficiente look con una habilidad insospechada: la de emitir feromonas que esclavizan a las mujeres. De hecho, y por paradójico que pueda parecer, entre sus villanías se cuenta la creación de una secta de feministas enloquecidas que le sirve como guardia de corps. ¿Querías incorrección política? Pues toma tres tazas…
¿Por qué no queremos verle en el cine? No es sólo que el aspecto de Mandril resulte repulsivo (dada su ocupación, eso sería un plus) ni que su conducta y sus poderes pudiesen poner en aprietos incluso al mejor guionista. Es que, rezan los rumores marvelianos, entre las víctimas de sus poderes seductores se halla la Viuda Negra. Y nosotros queremos demasiado a Natasha (y a Scarlett Johansson) como para dejar que su reputación caiga tan bajo.

Squirrel Girl

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¿Heroína, o villana? Heroína. No te dejes engañar por su aspecto descuidado, por esos dientecillos protuberantes o por la corte de bichos peludos que la sigue por doquier: esta joven es mucho más de lo que aparenta.
¿Cuáles son sus superpoderes? En inglés, “Squirrel” quiere decir “ardilla”, y la habilidad de la mutante Doreen Green es, precisamente, la de controlar a estos animalillos. ¿Suena ridículo? Pues que sepas que estamos ante uno de los pocos personajes Marvel que ha vencido a Thanos y al Doctor Muerte en combate singular: ni el supervillano más experto puede resistirse a un par de docenas de roedores esciuromorfos paseando por su calzoncillos.

¿Por qué no queremos verla en el cine? Concebida como una broma, y usada en ocasiones para satirizar lo tontorrón que puede llegar a ser el género de superhéroes, Squirrel Girl es uno de esos personajes que suelen encabezar las listas de ‘Los peores personajes de Marvel’. Aun así, cuenta con más fans de los que parece, y… en fin, ¿a quién queremos engañar? ¡Squirrel Girl mola!
Via:Cinemania

Scorsese prepara un ‘biopic’ de los Ramones

El genio de Little Italy nos contará la trayectoria de los padres del punk, si sus otros compromisos se lo permiten.
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Que a Martin Scorsese le gusta mucho la música, es indiscutible: fue montador en el documental Woodstock, dirigió El último vals (una de las mejores películas-concierto, sobre la despedida de The Band) y sus filmes están llenos de temazos memorables. Así las cosas, el anuncio de su próximo proyecto podría ponerle un nudo en la garganta a más de uno:  según la revista musical Billboard, el autor de El lobo de Wall Street está preparando un biopic de los Ramones, la banda de Forest Hills (Queens, Nueva York) que ha pasado a la historia como progenitora del punk americano gracias a canciones como Blitzkrieg Bop We are a Happy Family.
Según detalla Billboard, y recoge The Playlist, todavía tendremos que esperar bastante para que esta visión de los Ramones llegue a la pantalla: Scorsese tiene por delante el rodaje de su largometraje Silence (la historia de jesuitas en Japón con Christian Bale Benicio Del Toro), amén de encarar la transformación en serie de Shutter Island, la postproducción de su documental Bill Clinton y ese proyecto musical, aún sin título, que dirige para HBO y en el que participan Juno Temple Olivia Wilde. Aun así, el tortuoso periplo del grupo ofrece material de primera para el imaginario del director: las constantes disputas entre sus miembros fundadores, la convivencia con el resto de bandas de la ‘Nueva Ola’ neoyorquina (entre ellas, el Patti Smith Group, Television Talking Heads) durante su edad de oro y el hecho de que, pese a haber dado forma a un género, los Ramones jamás pasasen de grupo de culto en su país natal son sólo algunos de ellos.
Via:Cinemania

Galería: Así podrían haber sido las nuevas Tortugas Ninja

¿Pensabas que los quelonios mutantes de Michael Bay eran raros e inquietantes? En comparación con estos diseños, su nuevo 'look' es una belleza.

Al final han trinufado. Y de qué manera: su empuje taquillero durante su primer fin de semana fue tal que barrió del mapa a Los mercenarios 3, y entre su éxito y el de Transformers: La era de la extinciónMichael Bay ya puede jactarse de que el verano es suyo (con permiso de Guardianes de la galaxia, claro). Pero, pese a ello, la nueva versión de las Tortugas Ninja no ha estado libre de críticas. Y esto no va por ese guión espantoso firmado por el propio Bay que finalmente no llegó a usarse, sino por un diseño que convertía a los quelonios más famosos de los 90 en criaturas de aspecto un tanto inquietante. Ahora bien: ¿estáis preparados para una sorpresa? Pues allá va: las Tortugas Ninja de Bay podrían haber sido aún más feas, según revelan estos diseños conceptuales del filme. Ya sabemos que, tratándose de reptiles anfibios y devoradores de pizza, no les vamos a pedir a Donatello, Michelangelo, Leonardo Raphael que ganen concursos de belleza, y que Megan Fox ya está ahí para aportar el factor sexy… Pero, de haberse materializado las ilustraciones del artista Anthony Francisco, el nuevo look de los héroes hubiera provocado pesadillas entre el público infantil.
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Vía io9 

Teenage Mutant Ninja Turtles se estrena en España el 26 de septiembre

Roberto Cairo ha fallecido


Nunca es gusto de nadie dar la noticia del fallecimiento de alguien, pero Roberto Cairo murió anoche a los 51 años de edad. Llevaba ya un tiempo librando una dura batalla contra el cáncer de pulmón que padecía, pero su cuerpo no fue capaz de resistir durante más tiempo sus efectos.

Cairo es principalmente conocido por sus apariciones televisivas en las series 'Los ladrones van a la oficina', donde casi siempre compartía minutos en pantalla con el inigualable Agustín González, y 'Cuéntame cómo pasó', donde daba vida a Desiderio. Sin embargo, también trabajó en hasta dieciséis ocasiones en las gran pantalla, donde debutó en 1992 con un pequeño papel en 'Amo tu cama rica' (Emilio Martínez-Lázaro).
Su último trabajo en el cine fue en 'Miguel y William' (2007), una ambiciosa comedia romántica que no obtuvo el éxito esperado, pero antes pudimos verle en otras cintas como 'La ardilla roja' (Julio Medem, 1993), 'Cachito' (Enrique Urbizu, 1996), 'Brujas' ('Alvaro Fernández Armero, 1996), 'Fugitivas' (Miguel Hermoso, 2000) o 'X' (Miguel Marías, 2002). Siempre en papeles secundarios o incluso anecdóticos en los que, eso sí, demostraba su buen hacer habitual.

Descanse en paz.

Vía | Vayatele

'Trash, ladrones de esperanza', tráiler y carteles de lo nuevo de Stephen Daldry

Creo que quedó bastante claro cuando os hablé de la olvidable 'Tan fuerte, tan cerca' ('Extremely Loud & Incredibly Close', 2011) que no soy un fan de Stephen Daldry, su director. Sin embargo, estoy dispuesto a que me haga cambiar de idea con sus próximos trabajos y ahora tenemos la ocasión de ver el tráiler y los primeros carteles de 'Trash, ladrones de esperanza' ('Trash', 2014), su quinto largometraje.
La última vez que os habíamos hablado de 'Trash, ladrones de esperanza' fue con motivo del fichaje de Martin Sheen y Rooney Mara para liderar su reparto. Su historia gira alrededor de dos muchachos pobres que se encuentran una cartera repleta de dinero en el vertedero local. Junto a un amigo suyo harán lo posible por descubrir el motivo de que sea tan valiosa, ya que hay una sustanciosa recompensa esperando para quien la devuelva a su dueño


'Trash, ladrones de esperanza' es además el salto a la gran pantalla de una novela de Andy Mulligan, adaptada para la ocasión por Richard Curtis. En su reparto también veremos a Wagner Moura y a los desconocidos Rickson Teves, Eduardo Luis y Gabriel Weinstein dando vida a los tres chavales protagonistas. Aún no hay fecha de estreno en Estados Unidos, pero en España podremos verla a partir del próximo 28 de noviembre.

Via:blog de cine

Emma Roberts protagonizará el thriller de terror 'February'



Ser una de las protagonistas de un gran éxito como 'Somos los Miller' ('‘We’re the Millers’, Rawson Marshall Thurber, 2013) siempre abre muchas puertas a la hora de elegir nuevos proyectos y el caso de Emma Roberts, la hija postiza de esa comedia, no iba a ser una excepción. Lo último relacionado con la sobrina de Julia Roberts es que va a protagonizar el thriller 'February' (Osgood Perkins, 2015).
El otro detalle que me ha llamado la atención de 'February' es que va a ser escrita y dirigida por Osgood Perkins, hijo del mítico protagonista de 'Psicosis' ('Psycho', Alfred Hitchcok, 1960). Será su primera experiencia como director tras haberlo intentado durante varios años como actor con escasa fortuna. Kiernan Shipka , que interpreta a la hija del protagonista de 'Mad Men' será la otra protagonista de la función.
La historia de 'February' se centra en Rose y Kat, dos jóvenes que quedan abandonadas a su suerte durante sus vacaciones navideñas cuando sus padres no van a recogerlas al internado en el que estudian. La situación se complica porque será entonces cuando la espectral Joan se vaya acercando al lugar para realizar una sangrienta peregrinación por la zona.

Vía | Dread Central

'Lava', prometedor clip del nuevo corto de Pixar

Ojo a esto. Disney España ha subido hoy a su cuenta oficial en Youtube el primer clip de 'Lava', el nuevo cortometraje realizado por Pixar. Apenas dura medio minuto pero ya parece claro que estamos ante otra pequeña joya del estudio de animación que tantas alegrías nos ha dado.
'Lava' es el corto que podremos ver antes del próximo largometraje de Pixar, 'Inside Out' (Pete Docter, 2015), cuyo estreno está previsto para el 19 de junio del año que viene. El director de la pieza es James Ford Murphy, quien declara lo siguiente sobre su trabajo:

La música es el corazón y el alma de LAVA; el ritmo del ukulele es el centro emocional que impulsa la historia completa. La interpretación vocal de Kuana Torres Kahele como narradora y voz de Uku, el personaje principal, aporta un matiz único que engrandece mi pasión por la música hawaiana. La melodía ayuda a establecer un bonito estado de ánimo y tono que apoya a la imagen, como los elegantes movimientos de un bailarín de danzas hawaianas al compás de una canción tropical.

La sinopsis oficial facilitada por Disney indica que 'Lava' se inspira en la belleza de las lejanas islas tropicales y la explosiva atracción de los volcanes oceánicos; es un musical basado en una historia de amor que tuvo lugar hace millones de años...

Via:blog de cine