Si hace tan sólo cuatro días despedíamos consternados a
Alfredo Landa, hoy domingo 12 de mayo nos hemos levantado con
otra defunción que se siente tan cercana como la de un familiar querido:
Constantino Romero
ha fallecido a los 65 años de edad por causas que todavía no han
trascendido, cinco meses exactos después de que anunciara su jubilación.
Se nos va el presentador que durante cinco años iluminó a los
telespectadores con su simpatía y eterna sonrisa en aquél mítico
concurso que siempre será ‘
El tiempo es oro‘. Se nos va
un actor que en el teatro nos dejó atónitos con su magna encarnación
del diabólico barbero Sweeney Todd. Pero, sobre todo, se nos va la que,
junto a
Ramón Langa o
Jordi Brau, ha sido
la voz masculina más reconocible del doblaje español en los últimos treinta años.
Nos ha dejado el rey Mufasa, el cruel juez Frollo, cierto replicante llamado Roy Batty, el almirante Kirk, James Bond, y el
Arnold Schwarzenegger
que nos advertía aquello de “volveré”. Se nos ha ido Darth Vader. Pero,
quizás más importante que todos esos juntos, nos hemos quedado sin la
voz de
Clint Eastwood, algo que todos los cinéfilos en general, y seguro que mi compañero
Alberto
en particular, sentiremos profundamente cada vez que el bueno de Clint
vuelva a la gran pantalla sin la ronca, profunda y grandiosa voz de
Constantino Romero.
Descanse en paz.