domingo, 8 de diciembre de 2013

Todo lo que debes saber sobre Wonder Woman

La princesa amazona de DC llegará por fin al cine cuando Gal Gadot la interprete en 'Batman vs. Superman'. Nosotros te ponemos al día sobre su historia. Por YAGO GARCÍA

todo lo que debes saber sobre wonder woman

El pasado jueves, comiqueros y comiqueras de todo el mundo tienen razones de sobra para dar gracias a Hera, Diana y Atenea, haciendo los sacrificios de rigor siempre que les llegue el presupuesto. ¿Por qué? Pues porque Diana de Themiscyra, alias Wonder Woman, llegará por fin al mundo del cine. Y muy bien acompañada, además: Gal Gadot (habitual de la saga Fast & furious) dará vida a la heroína más veterana y mitológica de DC Comics en Batman vs. Superman, el multimillonario crossover que prepara Zack Snyder.
 Además de un físico que se adecúa muy bien al del personaje, la actriz israelí posee un curriculum en el cine de acción y una experiencia militar que la capacitan para calzarse los brazaletes sin que ese par de machitos con capa le hagan sombra. Ahora bien, ¿cuánto sabe el cinemaníaco medio sobre Wonder Woman? Siempre fieles a nuestro afán de servicio público, en CINEMANÍA hemos preparado este completo dossier sobre el personaje, que además nos sirve para rendir tributo a una de nuestras figuras favoritas de las viñetas.

La peculiar inspiración del señor Moulton Marston

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Como bien sabemos, la mayoría de los héroes clásicos del cómic fueron creados por dibujantes y guionistas jovencísimos que cobraban cuatro perras por su trabajo. Pero el caso de Wonder Woman es bien distinto: el autor de la princesa amazona fue un prestigioso piscólogo, padre putativo del detector de mentiras moderno. William Moulton Marston, así se llamaba, ha quedado para la historia como un tipo de pensamiento muy adelantado a su época (declarándose abiertamente feminista en los años 40) y con un estilo de vida más bien heterodoxo, ya que vivió hasta su muerte en una relación a tres bandas con la también psicóloga Elizabeth Holloway y con la secretaria de ambos, Olive Byrne. Detalles aparte, la obsesión de su creador por la verdad, su afinidad por el girl power y las personalidades de sus dos musas fueron las claves del nacimiento de la heroína, en palabras del autor, "la clase de mujer que debería dominar el mundo".

¿De dónde ha salido esta chica?

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Desde que Marston y el dibujante Harry Peter publicaron su primera aventura en 1941, los orígenes de Wonder Woman han sido reescritos múltiples veces, de modo que nos quedamos con lo básico: bien en forma de estatua de arcilla animada mágicamente, bien tras un kiki entre la reina Hipólita y el mismísimo Zeus, Diana vio la luz en Themiscyra, la isla donde viven las últimas amazonas. Constatando que la Tierra (o, como dicen sus paisanas, 'el mundo patriarcal') está hecho unos zorros, nuestra chica es bendecida con superpoderes por las diosas del Olimpo, amén de equipada con el Lazo de la Verdad y los irrompibles Brazaletes de Atenea, para convertirse en defensora de la justicia, la paz y todas esas cosas. Además, desde el reinicio general de todos sus personajes emprendido por DC en 2011, Diana cuenta con una espada forjada por el mismísimo Hefesto, cuyo filo es capaz de cortar un átomo en dos.

La accidentada saga de la princesa amazona

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Pese a que su estátus como la primera superheroína moderna la ha convertido en un mito por derecho propio, Wonder Woman ha padecido una carrera de lo más irregular en los cómics. De hecho, su entrada en la Liga de la Justicia fue en funciones de secretaria. Para acabar de arreglarlo, a finales de los 50 se la acusó de promover el sadomasoquismo y el lesbianismo entre las adolescentes. Por suerte para ella, la teórica feminista (y editora de cómics) Gloria Steinem reivindicó su papel pionero en los 70, y en la década siguiente su historia gozó de un espléndido reboot a cargo del guionista y dibujante George Pérez, insistiendo más que nunca en las raíces mitológicas de la historia. Desde entonces, y aunque sus tebeos nunca hayan batido récords de ventas, su posición como uno de los personajes más carismáticos de la editorial es indiscutible.

¿Quiénes son sus enemigos?

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Aunque andando de por medio un Lex Luthor es poco probable que los rivales habituales de Diana se asomen por Batman vs. Superman, señalemos que la heroína tiene una rogues gallery tan abundante como mandan los cánones. Para empezar, y dada la fecha de su creación, Wonder Woman empezó siendo la pesadilla de los nazis (personificados en la baronesa Von Gunther), y en los años posteriores se dio de tollinas con casi todos los dioses del Olimpo, empezando por el bélico Ares y sus hijos Fobos y Deimos. A lo cual habría que sumar a otros villanos, bien mitológicos (Medusa, Circe...) bien de inspiración más libre, como la felina Cheetah. Vamos, que en caso de que disponga de una película para ella sola, no le van a faltar batallas.

"Oye, pero ¿tiene novio?"

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La verdad es que no nos hace demasiada gracia contestar a esta pregunta, básicamente porque pocos la formularían si se tratase de un héroe (varón). Dejémoslo en que, si el Universo DC tuviera su propio Sálvame Deluxe, la vida amorosa de Diana sería carnaza para los viboreos de María Patiño. Dejando de lado el memorable episodio ochentero en el cual Zeus trató de llevársela al huerto (este señor no escarmienta con los milenios), Wonder Woman ha vivido un perpetuo 'sí es, no es' con nada menos que Superman: de hecho, tras muchas décadas de tira y afloja, actualmente el Hombre de Acero y la princesa de las amazonas son pareja formal. Por otra parte, en las series animadas de DC, el objeto (renuente) de sus afectos no ha sido otro que Batman, con lo que podríamos estar en vísperas de un complejo triángulo amoroso... A ver qué dice de esto la Lois Lane de Amy Adams.

La serie que fue, y la que no llegó a ser




A finales de los 70, la popularidad de Diana no se debió tanto a los cómics como a una serie televisiva: hablamos del show que (tras un primer intento, frustrado, en forma de telefilme) protagonizó la modelo Lynda Carter. Entrañable y algo kitsch, el programa comenzó centrándose en las andanzas del personaje durante la II Guerra Mundial para después convertirse en un desparrame con skateboards, música disco y espías soviéticos. En 2011, Warner Bros. Television produjo un episodio piloto con Adrianne Palicki como prota y Elizabeth Hurley en funciones de villana: el resultado de la iniciativa fue un despropósito tal que la serie quedó en agua de borrajas, circulando por internet en una versión incompleta.

¿Y la película?

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Hasta que nos llegó la noticia de la incorporación de Wonder Woman a Batman vs. Superman, la carrera cinematográfica de nuestra amazona favorita quedaba como un caso lamentable de lo que pudo haber sido y no fue. ¿Por qué decimos esto? Porque, en 2007, DC y Warner ficharon para la película de rigor nada menos que a Joss Whedon: siempre feminista, el futuro director de Los Vengadores puso toda la carne en el asador del proyecto, pero terminó abandonándolo tras una pelea con la productora. "Yo tenía una película en mente, y ellos otra mucho más barata", comentó el director y guionista poco después. En 2011, por su parte, Nicolas Winding-Refn (Drive) trató de hacerse cargo del filme, proponiendo a Christina Hendricks (teñida de negro, suponemos) para el papel principal. Lo cual, si bien tentador, podría espantar a ese sector del público que aún no ha digerido Sólo Dios perdona.

7 secuelas literarias que ¿nunca? llegarán al cine

¿Qué tienen en común 'Forrest Gump' y 'Trainspotting'? Pues continuaciones que podrían quedarse para siempre en la letra impresa. Por YAGO GARCÍA

7 secuelas literarias que nunca? llegaran al cine

A veces, incluso en estos tiempos tan ágrafos que nos ha tocado vivir, una novela puede tener éxito. Mucho éxito, en realidad. Circunstancia esta que resultará casi impepinablemente en la adaptación al cine de rigor. Y, como la secuelitis es una enfermedad que también se da en el ámbito literario, es posible que el escritor del original decida exprimir aún más el limón firmando una segunda parte... Que puede acabar languideciendo en las estanterías, sin que ningún productor se decida a convertirla en película. Ese es justo el caso de los siete ejemplos que te presentamos en este informe: siete filmes de éxito (bueno, uno de ellos no tanto) cuyas segundas partes jamás pasaron de la letra impresa. Ojo, para elaborar nuestra lista sólo nos hemos fijado en secuelas escritas por el autor de la novela original. De no ser así, habríamos tenido que incluir las mil y una continuaciones espúreas de las novelas de Jane Austen, y correríamos el riesgo de colapsar la web.

Forrest Gump 

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Y la secuela es... Gump & Co. (Winston Groom, 1995). Con graves apuros financieros, el señor no muy listo favorito de EE UU vuelve a andar por los caminos para salvar su negocio de pesca de gambas. Acompañado por su hijo, el pequeño Forrest Jr., Forrest se cruzará con figuras históricas a tutiplén y descubrirá otro de sus múltiples talentos: el de bailarín.
¿La veremos algún día? Probablemente no: Tom Hanks, Steven Spielberg y Robert Zemeckis estuvieron muy interesados en adaptar Gump & Co. al cine, pero las repercusiones del 11-S les convencieron de que el bienintencionado optimismo del primer filme (que atenuaba, todo sea dicho, la ironía del original literario) no tenía cabida en los tiempos que corren. Hoy en día, tanto el productor como el director y el intérprete están a otras cosas, con lo que el proyecto tiene muy poco futuro.

Trainspotting

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Y la secuela es... Porno (Irvine Welsh, 2002). La epopeya yonqui y escocesa llevada al cine por Danny Boyle se reactiva cuando, 10 años después de cierto desafortunado trapicheo, Sick Boy (Johnny Lee Miller) decide emplear su talento de timador para convertirse en un magnate del cine X. Algo que le llevará a cruzarse de nuevo con el patético Spud, el psicópata Begbie, la siempre calentorra Dianne e, inesperadamente, también con esa sabandija pelirroja llamada Mark Renton (Ewan McGregor).
¿La veremos algún día? Lo vemos difícil. Y no por falta de un productor o un director dispuesto a ello, sino porque Irvine Welsh no considera a Porno un trabajo a la altura de su debut: el autor ha declarado que, en caso de llevarse a cabo, Trainspotting 2 esquivará esta continuación literaria para basarse en un argumento original. Durante la Comic-Con de San Diego 2013, Robert Carlyle (el intérprete de Begbie) confirmó que dicha secuela está en preparación. Y a McGregor no le importaría apuntarse.

Las brujas de Eastwick

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Y la secuela es... Las viudas de Eastwick (John Updike, 2008). Tras su aventura carnal con ese Satán tan parecido a Jack Nicholson, las hechiceras Alex, Jane y Sukie se casaron... Y enviudaron. Movidas por el aburrimiento y el hastío existencial, el trío decide volver a su aburrido villorrio de Nueva Inglaterra, donde les espera un nuevo enemigo de poderes más científicos que sobrenaturales.
¿La veremos algún día? Está claro que no. Y dicha negativa no se debe al estado físico de Cher, malpensados. Resulta que, si bien una adaptación descacharrante y meritoria, Las brujas de Eastwick se tomaba muchas libertades con la novela original, empezando por su conclusión. De modo que, para presentarnos a Susan Sarandon, Michelle Pfeiffer y su mencionada compañera como hechiceras maduritas e interesantes, la nueva película debería rehacer casi por completo la trama de la secuela literaria. Algo que tendría como resultado una chapuza sin perdón de Dios, ni del Maligno.

El diario de Noa

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Y la secuela es... La boda (Nicholas Sparks, 2003). Jane, la hija de Noah Calhoun (Ryan Gosling) y Allie (Rachel McAdams), es ahora una mujer de mediana edad que celebra el 30 aniversario de su matrimonio. Visto que la rutina está empezando a hacer huella en la relación, su marido se ha propuesto reconquistarla.
¿La veremos algún día? Una vez más, nanay. Y casi que nos alegramos. Los relevos generacionales no suelen funcionar bien en el cine, amén de que esta secuela pierde el mayor atractivo del original: la química entre sus protagonistas. Por otra parte, dada la avalancha de filmes basados en novelas de Nicholas Sparks (de Querido John a La última canción, pasando por Noches de tormenta) sospechamos que el autor no se molestará mucho si los productores deciden pasar de este libro.

Entrevista con el vampiro

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Y las secuelas son... Muchísimas. "¡Os hemos pillado!", exclamará el lector versado en los chupasangres de Anne Rice. Y, sí, admitimos que La reina de los condenados (tercera entrega de las Crónicas vampíricas) tuvo una adaptación de lo más chapucero en 2002. Pero es que la escritora estadounidense ha pergeñado un total de siete novelas más con las andanzas de Lestat y compañía.
¿Las veremos algún día? Aun a riesgo de que los fans de la Rice acudan a nosotros con estacas y ristras de ajos, señalemos que es prácticamente imposible. No sólo porque Brad Pitt, Antonio Banderas y Tom Cruise no estén por la labor, sino porque la última tentativa de reactivar la saga se fue al traste este mismo año por desavenencias entre Alex Kurtzman y Roberto Orci (productores putativos) y la novelista de Nueva Orleans.

Las cenizas de Ángela

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Y la secuela es... Lo es (Frank McCourt, 1999). Tras hacer llorar a lectores de todo el mundo con el primer volumen de su autobiografía, el autor prosigue contándonos su regreso a Nueva York, sus experiencias bélicas en la II Guerra Mundial y el comienzo de su carrera como profesor.
¿La veremos algún día? Pues va a ser que no: para despecho de su director Alan Parker, la adaptación de Las cenizas de Ángela fue uno de los mayores fracasos de taquilla registrados en Hollywood en 1999. Así las cosas, y dado que tanto Lo es como El profesor (último volumen de la serie) registraron ventas y críticas mucho menos espectaculares que la primera entrega, no creemos que ningún productor esté dispuesto a poner millones en su versión fílmica.

Flores en el ático

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Y las secuelas son... Demasiadas para contarlas. Aunque sólo su primer volumen llegase al cine, el tremebundo culebrón familiar escrito por V. C. Andrews abarca un total de cinco novelas (o novelones). La autora falleció en 1986, pero aún siguen publicándose libros firmados por ella, pero escritos por los 'negros' de rigor'.

¿Las veremos algún día? En este caso, está clarísimo que la negativa es contundente. Más que nada porque, pese al éxito de taquilla que acompañó a su estreno en 1987, Flores en el ático es hoy una película prácticamente olvidada, detestada por los fans del original (por la falta de incestos en el guión) y adscrita (en el peor de los casos) al subgénero 'tan mala que mola'. No obstante, lo que sí nos espera es un remake en forma de telefilme con Heather Graham y Ellen Burstyn en el reparto: los espectadores de EE UU lo disfrutarán (o padecerán) el año que viene.

Via:cinemania

Subastan la pistola 'blaster' de Han Solo

¿Quieres sentirte como un contrabandista corelliano? El arma de Harrison Ford en 'El Imperio contraataca' y 'El retorno del Jedi' puede ser tuya... Siempre que puedas pagarla. Por CINEMANÍA

subastan la pistola blaster de han solo

Como es sabido, todo aspirante a contrabandista galáctico sueña con emular a Han Solo. Y no nos extraña: dejar en evidencia a Luke Skywalker, seducir a un sex symbol de la Alianz Rebelde como Leia Organa y molar infinitamente sin necesidad de sables de luz ni pamplinas místicas con la Fuerza son hazañas al alcance de unos pocos elegidos. De este modo, sabemos que a muchos warsies se les hará la boca agua con esta noticia: un objeto emblemático del aventurero corelliano saldrá a subasta en internet el 21 de diciembre. Por desgracia no nos referimos al Halcón Milenario (más quisiéramos) o al chaleco de Star Wars, pero casi. Se trata de la pistola blaster empuñada por Harrison Ford en El Imperio contraataca y El retorno del Jedi.
La web Invaluable, responsable de la oferta, detalla que este modelo fue empleado en escenas como aquella en la que Darth Vader desarmaba a Han telequinéticamente, y en algunos momentos de la Batalla de Endor. Así mismo, advierte de que no es el mismo blaster del primer filme, el cual se halla actualmente en paradero desconocido (seguramente, suponemos, fue destruido para no servir de prueba en el juicio por la muerte de Greedo). Para terminar, los subastadores insisten en que se trata de una pieza única con certificado de autenticidad incluido, lo cual justifica su vertiginoso precio de salida: las pujas mínimas oscilan entre 146.263 y 219.394 euros. Cantidades que nos recuerdan a las que se pedían por el auténtico y genuino Halcón Maltés, y que hacen aconsejable haber cobrado unas cuantas recompensas (o cargamentos de especia) antes de lanzarse a hacer un remate.
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Disney: 'Pinocho', de David Hand


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Adaptación de los cuentos sobre un niño de madera que Carlo Lorenzini, el verdadero nombre de Carlo Collodi, había publicado en los años ochenta del s.XIX, ‘Pinocho’ (‘Pinocchio’, David Hand, 1940) fue el segundo largometraje producido por Walt Disney y, a día de hoy, sigue ocupando una envidiable posición como uno de los tres mejores que la compañía del ratón Mickey ha completado a lo largo de su fecunda trayectoria. Tanto es así que, como veremos en el desarrollo de la entrada, resulta asombroso tanto el nivel que los animadores y técnicos responsables de la filmación del filme como la maestría narrativa de la que el metraje hace gala de principio a fin.
Podría pensarse que la decisión de embarcarse en la traslación de los cuentos de Collodi a la gran pantalla fue llevada a cabo por Disney tras el descomunal éxito que el visionario artista consiguió con ‘Blancanieves y los siete enanitos’ (‘Snowhite and the Seven Dwarfs’, David Hand, 1938), pero lo cierto es que, con el nombre registrado en 1934, las primeras reuniones que “tito Walt” mantuvo con su equipo artístico —aquellas míticas en las que narraba la película de principio a fin a sus artistas encarnando a todos los personajes— de cara a la producción de ‘Pinocho’ datan de 1938.

Disneyzando un cuento para adultos

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Si hay algo que siempre se ha achacado a Disney, desde su primer largometraje, eso ha sido la notable infantilización de las historias que ha querido contar y la constante introducción —muchas veces con calzador— de esos valores que todos los niños deberían tener presentes a lo largo de su formación. Como siempre pasa, los hay que han abrazado esta forma nada velada de adocenamiento infantil como un elemento fundamental en sus vidas y en la de su prole. Otros, como el que esto suscribe, lo han aceptado como una molestia sin relevancia que nunca ha conseguido arrastrar por el fango los magníficos resultados artísticos de las cintas de la compañía. Y después están esos que tanto ruido hacen y que desde el principio sintieron la necesidad de hacerle propaganda gratuita a los títulos de la casa con afirmaciones como la que sigue:
Para mucha gente, la imagen del muñeco de madera la estereotipó Walt Disney. Y creo que si alguien consiguió hacernos desagradable la figura de Pinocho, fue Disney; con su almibarada fantasía y omnipresente sadismo, toda figura de la literatura infantil que tocó Walt Disney quedó corrompida para siempre en la mente de los niños que la sufrieron.
Esta afirmación, que formó parte de la nota preliminar que Mª Esther Benítez escribió para la edición de ‘Las aventuras de Pinocho’ publicada en 1972, deja claro que las pasiones que la productora ha levantado a lo largo de las décadas lo han hecho en términos exacerbados en un extremo y otro. Y si bien es cierto que muchos y muy radicales fueron los cambios que Disney y los siete guionistas acreditados introdujeron sobre el texto original — en el libro Pinocho tiene conciencia desde que es un tronco de madera y, por ejemplo, aplasta al grillo sin piedad tras escuchar sus consejos— también lo es que la idea original del relato y su estructura se mantienen intactos en la cinta, fijándose más ésta en el potencial de los personajes de cara a su gran adaptabilidad a la idiosincrasia ideológica del estudio que a la personalidad de los mismos descrita por Collodi.

Cuando la perfección era norma

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Dejando atrás inanes debates sobre la idoneidad del mensaje y la moralina que se deriva de los filmes de Disney —unos debates que se dirimen fácilmente en la aceptación o no de los valores de la casa—, no podríamos acometer un texto sobre ‘Pinocho’ sin hacer obligada referencia a la alucinante perfección técnica que la cinta destila de principio a fin. Y ya sé que lo he dicho unos párrafos más arriba pero, a riesgo de parecer reiterativo, permitidme remarcar que estamos ante el segundo largometraje salido de los estudios de animación. Vamos, que haciendo una comparación facilona, ya quisiera Dreamworks que ‘HormigaZ’ (‘AntZ’, Eric Darnell, Tim Johnson, 1998), su primera producción, atesorara los espectaculares valores que cuarenta y ocho años antes había alcanzado la historia de éste singular niño de madera.
De la misma forma que pasara con ‘Blancanieves…? —y como sucederá de nuevo en ‘Fantasía’ (‘Fantasia’, VVDD, 1940)— el mimo y esmero puesto por los animadores tanto en la concreción de las figuras en movimiento como en los fondos con los que éstos van interactuando es de una solidez a prueba de bombas: con la fuerte influencia que ejerció el artista sueco Gustaf Tenggren —que abandonó la producción antes de su finalización y nunca fue acreditado por su trabajo— en el diseño, y el cambio de localización de Italia a Centroeuropa determinado por éste mismo, el cuidado por el detalle se observa de forma temprana en los primeros planos de la casa de Gepetto, el carpintero que creará a Pinocho con la esperanza de que algún día pueda ser un niño de verdad.
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Ya en ellos muestra la cinta un gusto exquisito y una voluntad férrea por sorprender al espectador a cada instante con detalles que van en ocasiones mucho más allá de lo que el ojo poco atento puede llegar a percibir, y el paseo por la estancia en la que habita el bondadoso “padre” del personaje central es un recorrido en el que hasta el más pequeño elemento está diseñado para permanecer en la memoria. Con este patrón inicial prolongado a lo largo de toda la cinta en cada uno de los escenarios en los que transcurre la acción —atención especial merecerían el carro de Stromboli o la totalidad de la secuencia submarina— es no obstante en la forma en la que estos “fondos” se relacionan con el movimiento donde encontramos los momentos de mayor maestría visual del metraje.
Aquí habría donde detenerse a placer, desde la secuencia inicial, visualizada mediante la perspectiva de Pepito Grillo —con la cámara dando pequeños saltos hacia la casa de Gepetto para así simular el efecto del avance del personaje—, hasta las mil y una maravillas que aguardan al espectador bajo el mar, pasando por el plano que nos acerca al despertar del pueblo y que años más tarde rescatará ‘La bella y la bestia’ (‘Beauty and the Beast’, Gary Trousdale y Kirk Wise, 1991), la terrorífica transformación de Polilla en asno o, por supuesto, el alucinante picado secuencial que sigue a Pinocho, Juan y Gedeón por la calle principal y que en su poco más de medio minuto es asombrosa combinación de muchos de los parámetros por los que siempre se han identificado las cintas de los estudios.

‘Pinocho’, la magia del hada azul

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Muchas son las ideas que podríamos apuntar en este tramo final de la entrada acerca de ‘Pinocho’, y todas ellas vendrían a estar relacionadas de un modo u otro con el carácter impertérrito de la segunda producción de Walt Disney al paso del tiempo. Y digo de un modo u otro no sólo por haber resistido casi mejor que cualquier otro “clásico” de la compañía el transcurrir de los años se la observe desde dónde se la observe, sino porque su influencia en el séptimo arte es incuestionable y va más allá del mero hecho cinematográfico, trascendiendo su carácter fílmico y convirtiéndose en un icono ineludible de la historia del cine.
Sí, sé que utilicé un discurso cuasi idéntico a la hora de referirme a ‘Blancanieves…’, pero lo cierto es que tanto ésta como ‘Pinocho’ son dos de los ejemplos más evidentes, no ya del cine Disney, que también, sino de lo que servidor entiende por definición de clásico —así, sin comillas que aludan a que la productora siempre haya calificado a sus filmes de tal manera—: ambas atesoran cualidades que no entienden de épocas, modas pasajeras o tecnologías, y la simple universalidad de su mensaje —no creo que a estas alturas haga falta abundar en cuál es la que se deriva de ‘Pinocho‘— es de una contundencia tal que sigue hoy tan vigente como hace setenta años.
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Con todo ello, está muy claro que si algún reparo tenía en calificar a ‘Blancanieves…’ de Obra Maestra —reparos que tenían que ver con la parquedad en la definición de algunos personajes—, no voy a arredrarme a la hora de señalar a ‘Pinocho’ como uno de los tres —o cuatro— pináculos que Disney nos ha ofrecido desde sus comienzos, un filme que no se desgasta por mucho que vuelvas a verlo, que sigue emocionando y manteniendo en tensión tras su enésimo visionado y que, además, ostenta una influencia incuestionable en el cine que vino después de él.
Y si a tal respecto cabrían multitud de ejemplos, me quedaré con dos que vienen del mismo nombre y apellido y que resultan tan fundamentales para entender la historia del cine como la propia ‘Pinocho’. El nombre, Steven, el apellido, Spielberg, las dos cintas, las magistrales ‘Encuentros en la tercera fase’ (‘Close Encounters of the Third Kind’, 1977) e ‘Inteligencia Artificial’ (‘Artificial Intelligence’, 2001): en la primera encontramos un final en el que el cineasta instó a John Williams a introducir el ‘When you wish upon a star’ como parte del soberbio clímax musical que acompaña al despegue de la nave nodriza. ¿Y qué decir de la segunda? Pues que, mal que le pese a sus muchos detractores, se trata de uno de los cinco mejores títulos del cineasta y una acongojante vuelta de tuerca sobre la historia del niño artificial que quería ser real.

Via:blog de cine

'La gran belleza' triunfa en los European Film Awards


Una gran temporada de cine europeo se cerraba anoche en Berlín con la entrega de los 26º Premios del Cine Europeo en la que el cine italiano fue el gran protagonista. Y es que, la Academia del Cine Europeo, presidida por el realizador alemán Wim Wenders, decidió que la fantástica ‘La grande belleza’ (‘La grande bellezza’, 2013, Paolo Sorrentino) se hiciera con el premio gordo a la mejor película, así como el de mejor director, mejor actor —Toni Servillo— y mejor montador. Por otro lado, la danesa ‘Amor es todo lo que necesitas’ (‘Love is all you need’, 2012, Susanne Bier), conseguía el mismo galardón en el apartado de comedia, ‘The Congress’ (id, Ari Foldman) en el de animación y ‘The Act of Killing’ (id, Joshua Oppenheimer) en documental.
El resto de premios fueron bastante repartidos. Veerle Baetens recogía el premio a la mejor actriz por su descorazonador retrato de madre que ha perdido a su hija en la belga ‘The Broken Circle Breakdown’ (id, Felix van Groeningen), François Ozon recogía otro premio más al mejor guión por ‘En la casa’ (‘Dans la maison’, 2012) y e maestro Ennio Morricone se hacía con la mejor banda sonora —claro, ¿quién se atreve a competir con él?— por ‘La mejor oferta’ (‘The Best Offer’, Giuseppe Tornatore). Además, el cine español no se fue de vacío y es que Paco Delgado añadía otro premio a su estantería por su trabajo de vestuario en ‘Blancanieves’ de Pablo Berger y Pedro Almodóvar recibía el premio a la aportación al cine internacional.
Vía | European Film Academy

sábado, 7 de diciembre de 2013

Los 10 mejores desnudos femeninos de 2013

[SÓLO PARA ADULTOS] Contra los rigores del invierno, qué mejor que una excursión muy calentita a las actrices que más y mejor se nos han mostrado este año. Por CINEMANÍA

los 10 mejores desnudos femeninos de 2013

El año en curso emite ya sus últimos estertores, y con ellos llega el tiempo de las listas. Sí, nos referimos a esas enumeraciones en las que lo más granado de la prensa cinematográfica (Cahiers du Cinema, Empire, Sight And Sound) y los cineastas (como John Waters, sin ir más lejos) dan cuenta de sus filmes favoritos de 2013. Pero también a ese ritual que nuestra web lleva a cabo desde su arranque hace tres años, y en el que damos cuenta de las escenas de desnudos femeninos, más o menos tórridas, que han llamado nuestra atención en la gran pantalla y en la pequeña. Si personalmente sois más aficionados o aficionadas a los chicos con poca (o ninguna) ropa, confiad en nosotros: a ellos también les llegará su turno en breve...

Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos en La vida de Adèle


Ellas no guardan un recuerdo precisamente grato de la experiencia, la autora del cómic original echa pestes del filme y entre las lesbianas cinéfilas se registra una severa división de opiniones. Pero para qué nos vamos a engañar: los doce minutos largos de alto voltaje que protagonizan las dos actrices son un mito del cine desde ya. Cual un Apocalypse Now que cambiara el napalm por los roces carnales, este infierno sí mereció la pena.

Adriana Ugarte en Combustión


Adriana Ugarte - Combustion por papuraverde
Tal vez el filme motero de Daniel Calparsoro no haya resultado el megahit que algunos esperaban. Pero en su metraje hallamos esta escena, la cual deja clarito que al cuerpo (o cuerpazo) de Adriana Ugarte no se le ven las costuras. Nosotros nos quedaríamos mirándolo durante todo el tiempo del mundo.

Rosario Dawson en Trance


Rosario Dawson Nude - starsandco.fr por kreelin
Danny Boyle, avispado como siempre, lo tiene muy claro: si su thriller de este año apuesta por la frialdad meticulosa de un buen relato de intriga, qué mejor que las curvas color miel de Dawson (latina, neoyorquina y ladina) para aportar el necesario contraste de calidez. ¿No querías hipnosis? Pues aquí la tienes, en todo su esplendor.

Ayse Tezel y Anna Hutchison en Spartacus: La guerra de los condenados


Cuando la modernidad cansa y el presente aburre, nada mejor que volver a los clásicos grecolatinos. Sin ir más lejos, la esclava Tezel y la patricia Hutchison prueban aquí su intenso conocimiento de la vida y obra de Safo de Lesbos. Su clase práctica de poesía (en movimiento) ha conquistado nuestra lista derecho propio.

Amanda Seyfried en Lovelace

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Venga, cinemaníacos, que nadie se haga el ofendido ni el despistado: tratándose del biopic (trágico, eso sí) de una de las primeras estrellas del cine X, ¿a alguien le extraña que la dulce Seyfried nos entregue una panorámica de su cuerpazo al estilo seventies? Nos encantaría conocer la opinión de Meryl Streep (la Mamma Mia! de la interfecta) sobre estas contundentes imágenes.

Ingrid Rubio en La estrella

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Así da gusto empezar la mañana, ¿verdad, Marc Clotet? Como si no bastara con encontrarte a un pibón como Ingrid compartiendo colchón a tu vera, las luces del alba se alegran con las risas, los jadeos y las efusiones de eso que comunmente se conoce como "uno bien echado". Y, para postre, la Rubio se marca un paseo en topless que sabe a zumo de naranja recién exprimido.

Meghan Falcone en Californication


Meghan Falcon topless por seriesaldesnudo
Para qué nos vamos a engañar: sin Hank Moody (David Duchovny) y sus chicas, estas listas anuales no serían lo mismo. En honor a la verdad, la elegante impavidez con la que el escritor sexoadicto y televisivo se enfrenta al estatuario topless de la Falcone nos resulta de lo más envidiable.

Scarlett Johansson en Don Jon

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Aquí hemos hecho un poco de trampa, porque como prueba la imagen (vía Mr. Skin) la pelirroja más adorada de Hollywood sigue poniendo su límite en los pezones. Aun así, la contundencia de esas curvas, el descaro de su mirar y el asomo de ese pompis que tanto nos hizo soñar en Lost in Translation nos persuade, no sólo de que merece aparecer aquí, sino también de que el personaje de Joseph Gordon-Levitt peca gravemente al no elegir las tres dimensiones.

January Jones en Sweetwater


Todavía inédito en España, este western (que se estrenó en EE UU a mediados de octubre) ya nos tiene sobre ascuas. ¿La razón? Pues la escena que puedes ver en el clip, donde se confirma aquella bonita frase de Godard: para hacer una película sólo es necesaria una chica y una pistola. Y si la chica empuña el arma en traje de Eva a fin de ejecutar forajidos mirones, pues qué más quieres...

Laura Prepon y Taylor Schilling en Orange is the New Black

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La influyente revista gay The Advocate califica a este drama carcelario del creador de Weeds como "la mejor serie de lesbianas de la historia". Y, como a nosotros nos encanta la simetría, concluimos este repaso como lo empezamos: con una escena de amor entre chicas (desnudas). En este caso, las reclusas Prepon y Schilling se humedecen entre las humedades de las duchas del talego –aunque la imagen sea un flash-back de su vida fuera de la cárcel–. Desde luego, aquí no hace falta que a nadie se le caiga el jabón.

El sexo se queda fuera de las salas

Con el fin de no contrariar a la MPAA, la autoridad encargada de la calificación por edades de los estrenos en EE UU, cineastas como Martin Scorsese se ven obligados a eliminar escenas de sexo de sus películas. Por DANIEL DE PARTEARROYO

el sexo se queda fuera de las salas

Normalmente, cuando hablamos por aquí de la Motion Picture Association of America (MPAA) o Asociación Cinematográfica de Estados Unidos casi nunca suele ser en tono favorable. Esto se debe a que la organización, fundada en 1922 para defender los intereses de los ocho grandes estudios de Hollywood (Paramount Pictures, 20th Century Fox, Universal Studios, Warner Bros., Columbia Pictures, United Artists, RKO Pictures y Loews, futura Metro-Goldwyn-Mayer), se encarga de establecer la calificación de edades para los filmes que se estrenan en EE UU con unos criterios que, en el mejor de los casos, parecen carcas y reaccionarios, ante todo en cuestiones sexuales. Algo con lo que no habría mayor problema que la opinión de unos empresarios pacatos, si no fuera porque sus decisiones tienen un efecto real y censor en el cine que se estrena y produce en Hollywood, como han demostrado una vez más noticias recientes.
Por un lado, Martin Scorsese ha tenido que recortar escenas de sexo de El lobo de Wall Street, su nueva película, debido a que la MPAA amenazaba con otorgarle una clasificación NC-17 si no lo hacía. En el mismo sentido, el debut de Fredrik Bond, Charlie Countryman, protagonizado por Shia LaBeouf y Evan Rachel Wood, también ha pasado por las tijeras genitales por el mismo motivo: evitar la temida NC-17 (no permitida para menores de 17 años) y conseguir una R (los menores de 17 años deben ir acompañados por un adulto). ¿Tan importante es esa diferencia? En EE UU, sí.
¿Quién teme a la NC-17?
NC-17
Básicamente, todo el mundo. Al menos todos aquellos que desean estrenar su película en cadenas de cines por todo el país y, por lo tanto, llegar a mucho más público potencial en vez de que quede relegada a las salas de pornografía y cine X. O alguna que otra sala de arte y ensayo, locales muy localizados en grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles o San Francisco. Pero la mayoría de las cadenas de cine con salas y complejos de multipantallas repartidos por cada rincón del país (con AMC y Regal a la cabeza) consideran que una película NC-17 es impropia y está fuera de lugar en sus locales de entretenimiento para toda la familia. Además, muchos periódicos también se niegan a publicar anuncios de películas con tal estigma. De ahí que una calificación R abra muchísimas más puertas (y ojos). Tanto si se trata de una película de 100 millones de dólares financiada por un gran estudio, protagonizada por Leonardo DiCaprio y con potencial oscarizable por los cuatro costados o de una producción más modesta presentada en Sundance, los productores y distribuidores de los filmes no van a perder la oportunidad de recuperar su inversión. Aunque eso implique (auto)censurar parte del metraje: cada año hay ejemplos a montones.
En la mayoría de las ocasiones, la cosa se resuelve con tijeretazos que luego puede enmendarse o no en ediciones domésitcas unrated (lo cual también ha terminado convirtiéndose en otro tipo de negocio). Claro que, depende de quién se trate y de las ganas de pelear que tenga. Darren Aronofsky se negó a suavizar Réquiem por un sueño y la distribuidora, Artisan Entertainment, lo apoyó estrenando la película sin calificar. Sólo unos años antes, Wes Craven tuvo que pasar por un suplicio de edición para rebajarle la calificación a Scream. A veces la cosa puede acabar en los tribunales, como ocurrió con Blue Valentine, el debut de Derek Cianfrance con Ryan Gosling y Michelle Williams, que fue calificada NC-17 y los Weinstein consiguieron judicialmente que la MPAA diera su brazo a torcer y otorgara una R al mismo montaje.
Los límites del sexo
Charlie Countryman
El caso de Blue Valentine es muy significativo para entender las últimas polémicas. Desde que la MPAA empezase a velar por el "contenido moral" de las películas estadounidenses, es fácil apreciar que la violencia nunca ha resultado tan problemática como el sexo (luego están las palabrotas, pero esa es otra historia). Ahora incluso afina hasta determinadas prácticas sexuales. Como recordarás, la película de Cianfrance era una descarnada radiografía sobre el auge y declive de una pareja heterosexual (y muy bien parecida, por cierto); pues bien, la escena más conflictiva fue aquella en la que Gosling le practicaba un cunnilingus a Williams. Justo lo mismo que ha ocurrido con Charlie Countryman (dejaremos a un lado que tuviera que cambiar su mucho más historiado título original, The Necessary Death of Charlie Countryman). Según cuenta Variety, de la secuencia sexual de la película se ha eliminado sólo lo relacionado con un momento de sexo oral chico-chica.
A Evan Rachel Wood, protagonista femenina del filme y de la escena, no le ha hecho ninguna gracia, y arremetió desde su cuenta de Twitter contra la MPAA. "Me gustaría comunicar mi decepción con la MPAA, que ha creído necesario censurar la sexualidad femenina una vez más", escribió. "La escena en la que dos personajes principales hacen el amor ha sido alterada porque a alguien le pareció que ver a un hombre dar sexo oral a una mujer 'incomoda' a la gente, pero las escenas en las que personas son asesinadas reventándoles la cabeza han quedado intactas y sin alterar".
Cosas de extranjeros
La vida de Adèle
Si al ver lo problemático que resulta el sexo oral femenino para la MPAA has pensado automáticamente en la película de 2013 que lo tiene en mayor cantidad, te estarás preguntando: ¿entonces qué ha pasado en EE UU con La vida de Adèle? Pues la ganadora de la Palma de Oro obviamente recibió una calificación de NC-17, porque no hay premio cinematográfico, prestigio internacional, críticas favorables o contenido artístico que pudiera evitar eso tratándose de una historia de amor explícita y sin tapujos entre dos mujeres. No obstante, el público habituado a ver cine de fuera del país ya está acostumbrado al estigma (¡leer subtítulos y encima esto!), que no ha impedido pequeños éxitos anteriores como los de Soñadores, de Bertolucci; La mala educación, de Almodóvar; Deseo, peligro, de Ang Lee; o la más reciente Shame, de Steve McQueen.

Aunque las recaudaciones no tienen nada que ver con las de los grandes blockbusters de Hollywood, las distribuidoras de estas películas suelen darse por satisfechas. Por ejemplo, Lars Von Trier no espera hacer una taquilla astronómica en EE UU con Nymphomaniac, más que probable futura integrante de esta categoría, aunque tiene claro que su público fiel sí acudirá a las salas donde se proyecte el estreno limitado; después también está el mercado doméstico, claro. Pero esta forma de pensar puede llevar a una peligrosa relativización: admitir que, cuando los responsables de determinados filmes aspiren al público masivo, deban pasar por el aro censor de la MPAA. Algo que, como hemos visto, en materia sexual parece bastante más que arbitrario para caer de lleno en lo retrógrado.

Via:cinemania

'The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro': todos los 'easter eggs' del tráiler

¿A qué villano pertenece esa armadura? ¿Quiénes se esconden dentro de las celdas? ¿Por qué nos da tan mal rollo el vestido de Emma Stone? Todas esas respuestas, y algunas más, en este análisis arácnido. Por CINEMANÍA

the amazing spider-man 2 el poder de electro todos los easter eggs del trailer

Hace dos días, el tráiler de The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro llegó a nuestra redacción. Y, como es de ley al tratarse de una película de superhéroes, nosotros comenzamos a escudriñarlo en cuanto se nos pasó el susto de ver a ese Jamie Foxx tan parecido a una anguila. Tras pasar innumerables horas enterrados hasta las cejas en tebeos polvorientos (tanto, de hecho, que nuestros amigos y conocidos empezaron a confundirnos con Flint Marko), reunimos esta colección de datos sobre las nuevas calamidades que acecharán a Peter Parker (Andrew Garfield), a su chica Gwen Stacy (Emma Stone) y, si nos descuidamos, también a la muy sufrida tía May en la película de Marc Webb.
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro se estrena el 16 de abril.

El cuerno del rinoceronte

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Con mucha atención y una velocidad sobrehumana pueden captarse dos imágenes de Rhino, uno de los más encarnizados (y menos listos) enemigos de 'Spidey': en esta versión, el villano Aleksei Sytsevich (Paul Giamatti) cambia su piel reforzada con plástico por la armadura metálica que aparece en la imagen de arriba. En la tercera foto podemos disfrutar de su poco agraciada jeta.

La villanía es hereditaria

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De tal padre, tal hijo: además de ver por primera vez las nuevas versiones de Norman Osborn (Chris Cooper, muy malito y postrado en la cama) y de su hijo Harry (un Dane DeHaan sin nada que ver con James Franco), observamos a este último vistiendo la armadura del Duende Verde y montando su planeador.

¿Cómo se llamaba el periódico?

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Tras un par de menciones en la primera película, volvemos a encontrarnos con una referencia al Daily Bugle: se trata de un anuncio que invita a seguir al periódico (aquí, una cadena de TV) en Tumblr. Parece que ni siquiera J. Jonah Jameson puede resistirse al poder de las redes sociales.

Galería de villanos

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Mientras el misterioso hombre del sombrero recorre lo que parecen los subterráneos de OsCorp, observamos dos guiños a otros tantos enemigos de Spiderman: los tentáculos del Doctor Octopus y las alas del Buitre. Y la cosa no se queda ahí, porque una de las pantallas táctiles que maneja Harry Osborn muestra el nombre del Doctor Morbius y una referencia al "almacenamiento Venom". Por favor, que se lo piensen dos veces antes de incluir al simbionte alienígena...

Seis veces seis

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¿Qué esconderán esas puertas numeradas que se abren en un momento particularmente ominoso del tráiler? Pues nosotros apostamos que a los Seis Siniestros, un equipo de supervillanos liderado por el Doctor Octopus que debutó en los cómics en 1964. Además de a 'Doc Ock', su primera alineación comprendía al Buitre, Electro, Kraven el Cazador, Mysterio y el Hombre de Arena. Y no es por nada, pero Veneno, el Lagarto y el Duende Verde también han tenido el carnet de socio...

A 'Spidey' le gusta el cine de autor

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A estas alturas, uno puede esperarse cualquier cosa de un personaje Marvel. Y, aun así, nos deja patidifusos comprobar que esta encarnación de Spiderman adorna su habitación con un póster de Blow-Up, el clásico de Michelangelo Antonioni. Aunque tampoco es tan raro, porque el protagonista de dicho filme (David Hemmings) es un fotógrafo con mucho de voyeur...

El azul da mala suerte a las rubias

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Atención, porque el último apartado de este análisis no sólo resulta de lo más retorcido, sino que también podría incluir SPOILERS sobre la película. Y eso que parte de algo tan inocuo como la ropa de Emma Stone en una de las escenas. ¿Qué tiene de especial dicho conjunto? Pues que es muy, pero que muy parecido al que Gwen Stacy llevaba en el número 122 (junio de 1973) de la colección The Amazing Spider-Man. Es decir, cuando la chica murió, bien a manos del Duende Verde, bien víctima de una imprudencia de su superheroico novio cuando este intentaba rescatarla. Crucemos los dedos, pero en el peor de los casos esta entrega podría acabar con una nota de lo más trágica.

'El hobbit: La desolación de Smaug', la película


Cartel de 'El hobbit: La desolación de Smaug'

‘El hobbit: Un viaje inesperado‘ (‘The Hobbit: An Unexpected Journey’, Peter Jackson, 2012) llegó a los cines casi una década después del estreno de la última entrega de la trilogía de ‘El señor de los anillos‘. Nadie dudaba de sus posibilidades de triunfar en la taquilla, aunque sí de igualar los números de la ilustre trilogía que también tomaba como base una novela de J. R. R. Tolkien. Eran miedos infundados, ya que únicamente se quedó por debajo de lo conseguido ‘El retorno del rey‘ (‘The Lord of the Rings: The Return of the King’, Peter Jackson, 2003) y sus casi 1120 millones recaudados, lo que la convierten aún hoy en la séptima película más taquillera de todos los tiempos —‘El hobbit: Un viaje inesperado’ ocupa actualmente la decimosexta posición con 1.017 millones de dólares—.
Un año después nos llega ‘El hobbit: La desolación de Smaug‘ (‘The Hobbit: The Desolation of Smaug’, Peter Jackson, 2013), segunda entrega de esta nueva trilogía que tiene la difícil empresa de superar la recaudación obtenida por ‘El hobbit: Un viaje inesperado’. Más sencillo lo tendrá en el plano artístico, ya que su predecesora apenas consiguió un 65% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, unas cifras muy alejadas de las logradas por la trilogía de ‘El señor de los anillos’, donde todas ellas superan el 90%. El próximo 13 de diciembre lo descubriremos.

Sinopsis

Imagen de 'El Hobbit 2'
Tras sobrevivir al inicio de su inesperado viaje, la Compañía sigue hacia el este y se encuentra por el camino con Beorn, el cambiador de piel, y con un enjambre de Arañas gigantes en el peligroso monte Mirkwood. Tras evitar que los Elfos del Bosque los capturen, los Enanos prosiguen su viaje hacia Ciudad del Lago, y finalmente llegan a la Montaña Solitaria, donde tienen que enfrentarse al mayor de los peligros, una criatura más terrorífica que cualquier otra: el dragón Smaug.

El director

Peter Jackson en el rodaje de 'El hobbit: La desolación de Smaug'
Peter Jackson nació en Nueva Zelanda el 31 de octubre de 1961 y aprendió a trabajar en el mundo del cine por su cuenta, aunque tras dejar la escuela a los 16 trabajó durante siete años en el mundo de la fotografía para conseguir el dinero suficiente para dar forma a su primera película. El rodaje de ‘Mal gusto‘ (‘Bad Taste’, 1987) se alargó durante varios años —empezó siendo un corto, pero acabó convirtiéndose en un largometraje—, pero esa simpática comedia gore acabó consiguiendo la suficiente trascendencia como para que Jackson recibiese incluso ofertas de Hollywood para rodar una nueva entrega de la saga ‘Pesadilla en Elm Street‘. La cosa no prosperó y acabó rodando otras dos producciones similares a ‘Mal gusto’, la paródica ‘El delirante mundo de los Feebles‘ (‘Meet the Feebles’, 1989) y la tan excesiva como divertida ‘Braindead, tu madre se ha comido a su perro‘ (‘Braindead’, 1992), cinta que a punto estuvo de ser una coproducción con España.
La carrera de Jackson dio un giro radical gracias a ‘Criaturas celestiales‘ (‘Heavenly Creatures’, 1994), una cinta en la que demostró una gran sensibilidad a la hora de abordar un escabroso caso real, lo cual se vio recompensado con una nominación al Oscar de mejor guión original. Menos suerte tendría con ‘Agárrame esos fantasmas‘ (‘The Frighteners’, 1996), ya que la película protagonizada por Michael J. Fox fue un sonado fracaso comercial que puso en duda las posibilidades de Peter Jackson en Hollywood. Sin embargo, Jackson recibió más facilidades de las esperadas para cumplir uno de sus grandes sueños: Adaptar cinematográficamente ‘El señor de los anillos’, la novela de J. R. R. Tolkien que tanto le había marcado durante su adolescencia. Eso sí, menos mal que no acabó produciéndola Miramax, que quería comprimirlo todo en una sola película.
Poco hay que comentar sobre el fenomenal éxito crítico y económico de la trilogía de los anillos, obra que dio total libertad a Jackson a la hora de elegir su siguiente proyecto, algo que aprovechó para resarcirse por su primera tentativa fallida para rodar una nueva versión de la mítica ‘King Kong‘ (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933). Este remake acabó siendo un modesto éxito comercial —cierto que recaudó 550 millones de dólares, pero es que, sin contar la inversión publicitaria, había costado 207—, lo cual llegó a su director a apostar por una producción más pequeña, la adaptación cinematográfica de la novela ‘Desde mi cielo‘ a la que directamente podemos calificar como un fracaso económico al haber recaudado únicamente 93 millones de dólares cuando costó 65 hacerla.

El reparto

Martin Freeman es Bilbo Bolsón
El británico Martin Freeman siempre fue la primera opción para dar vida a Bilbo Baggins, el gran protagonista de ‘El hobbit’. Freeman debutó como actor en la pequeña pantalla en 1997, teniendo que esperar tres años para dar el salto al cine con una pequeña aparición en ‘The Low Down‘ (Jamie Thraves, 2000). Poco a poco fue convirtiéndose en un rostro conocido para el gran público gracias a su presencia en ‘The Office‘ (Varios, 2001-2003), ‘Love Actually‘ (Richard Curtis, 2003) o ‘Guía del autoestopista galáctico‘ (‘The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy’, Garth Jennings, 2005), aunque fue su fichaje como Watson en la televisiva ‘Sherlock‘ (Varios, 2010-En emisión) lo que disparó su popularidad, la cual no ha dejado de crecer desde entonces.
Son muchos los protagonistas de ‘El señor de los anillos’ que reaparecen en esta nueva trilogía. A algunos como Ian Holm, Cate Blanchett, Elijah Wood, Hugo Weaving, Christopher Lee y Andy Serkis ya pudimos verlos —u oírlos— en ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ y otros como Orlando Bloom reaparecerán en esta segunda entrega, pero es Gandalf el personaje que mejor funciona como nexo entre ambas sagas. Interpretado por el veterano Ian McKellen, prestigioso actor inglés que aún no entiendo cómo es posible que no tenga un Oscar en su casa y al que unos meses volveremos a ver dando vida a Magneto en ‘X-Men: Días del futuro pasado‘ (‘X-Men: Days of Future Past’, Bryan Singer, 2014), el otro rol por el que es principalmente recordado por los aficionados al cine.
Ian McKellen es Gandalf en 'El hobbit: La desolación de Smaug'
El extenso reparto de ‘El hobbit: La desolación de Smaug’ se completa con rostros que ya aparecieron en la primera entrega como los de Richard Armitage, Mark Hadlow, Jed Brophy, Adam Brown, Peter Hambleton, John Callen, Aidan Turner, Dean O’Gorman, James Nesbitt, William Kircher, Stephen Hunter, Ken Stott, Graham McTavish o Sylvester McCoy y nuevas adiciones como las de Evangeline Lilly, Lee Pace, Stephen Fry, Luke Evans, Mikael Persbrandt o Benedict Cumberbatch prestando su voz al temible dragón Smaug.

Todos los vídeos de ‘El hobbit: La desolación de Smaug’

  • Teaser en versión original

  • Teaser en castellano

  • Teaser con muñecos LEGO

  • Tráiler en inglés

  • Tráiler español

  • Tráiler final en versión original con subtítulos en español

  • Diarios de producción



Imágenes del rodaje


  • Videoclip de ‘I see fire’

Todos los carteles de la película

Galería de fotos

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