Cada una de las entregas de la trilogía anillera costó menos de 100
millones de dólares; la nueva aventura en la Tierra Media de Peter
Jackson ya lleva 561 millones gastados. Por CINEMANÍA
En su momento, la portentosa trilogía de
El señor de los anillos costó
281 millones de dólares, incluyendo
un ajuste de gastos máximos que dotaba a cada película de la saga con
presupuestos inferiores a los 100 millones. Sin embargo, el
nuevo proyecto de
Peter Jackson en la Tierra Media, la trilogía de
El hobbit, ya casi ha alcanzado el doble de dicha cantidad y según
Variety lleva gastados
561 millones de dólares; es decir, está a un millón de doblar el total de
El señor de los anillos. Una marca que será ampliamente superada, dado que el equipo de Jackson todavía trabaja en la post-producción de
La desolación de Smaug, que se estrenará el próximo
13 de diciembre, y de
Partida y regreso, la entrega final para 2014.
Los 561 millones de dólares cubren los 266 días de rodaje, dos años
de post-producción y dos meses de rodaje adicionales, que fueron
programados cuando
Jackson y
MGM decidieron convertir las dos películas en las que iba a ser contada El hobbit en una trilogía.
El alto coste de los filmes no se debe sólo a su sobreabundancia de
efectos especiales, sino que la decisión de rodar a la vez en 3D y a 48
fotogramas por segundo fue un desafío técnico con un gasto considerable.
No obstante, tampoco creemos que los ejecutivos del estudio estén muy
preocupados por tanto dispendio, teniendo en cuenta que la primera
entrega,
Un viaje inesperado, recaudó en todo el mundo más de
1000 millones de dólares (sobre todo gracias al tirón de la
taquilla
fuera de EE UU y el más caro precio de sus entradas). ¿Superarán esa
cifra las dos partes que quedan? De momento, el techo en taquilla de las
adaptaciones de
J. R. R. Tolkien lo ostenta
El señor de los anillos: El retorno del rey con casi
1120 millones de dólares mundiales... y sin suplementos 3D.
El Hobbit: La desolación de Smaug se estrena el 13 de diciembre.