jueves, 19 de mayo de 2011

‘Crooked House’ (’La casa torcida’), Agatha Christie vuelve al celuloide después de 26 años

Si la memoria no me falla (e IMDb tampoco), la última novela de Agatha Christie que se adaptó al cine fue ‘Culpable de inocencia’ (’Ordeal by Innoncence’) allá por el año 1985, bajo la dirección de Desmond Davis y con un maduro Donald Sutherland de protagonista.

Sus obras literarias ha seguido sirviendo de base para telefilmes y series de la caja tonta, inspirando a otros para lanzar sus propias películas pero sin el sello Christie. Sin embargo, desde hace 26 años no se había hecho una adaptación pura y dura de un libro de la Reina del Crimen.

Pues eso se va a acabar.

Contaban en Variety que Julie Andrews, Gemma Arterton, Matthew Goode y Gabriel Byrne han firmado para protagonizar la cinta dirigida por Neil LaBute titulada ‘Crooked House‘, versión en celuloide de la novela ‘La casa torcida’, una de las preferidas de la autora que aún no tenía su equivalente ni en el cine ni en la TV.

Si ya se os han puesto los ojos de bolilla con ver el nombre de los que se han apuntado a este proyecto, más aún se os pondrán cuando sepáis que uno de sus guionistas es Julian Fellowes, el ganador del Oscar 2002 por su guión de ‘Gosford Park’, la antepenúltima cinta de Robert Altman . Olvidaros que fue el scripter de ‘The Tourist’ porque aquello fue una pájara.

La película, que contará con un presupuesto de 20 millones de dólares y se filmará este próximo verano en el Reino Unido, será fiel al estilo con el que la escribió Christie, el típico de su obra: trama con muchos personajes, un asesinato de por medio (el de un millionario griego, por el veneno inyectado en una de sus ampollas de insulinas), y esta vez con el trasfondo de tres generaciones familiares que conviven en una casa grande y de estructura torcida, cuyos miembros tienen aparentemente motivos para poder haber sido cualquiera de ellos el autor del crimen de su pariente.

También habrá una historia de amor, la de Charles y Sophia, una pareja que se conocen en El Cairo durante la II Guerra Mundial y vuelven a encontrarse después en Londres, rollo amoroso recogido en la novela y que curiosamente según LaBute no era un tema que habitualmente tuviera demasiada fuerza en sus libros, cosa que le atrajo, lo mismo que la moralidad ambigüa que desprende la obra.

En fin, una autora legendaria que aporta de nuevo su genio para crear un largometraje. Después dependerá de la habilidad del guionista y del director de turno que ese genio no se esfume con las liberalidades.

  • Vía | Variety
  • Vía:_Tu blog de cine
  • texto:David Cárdenas

‘Gambit’, primera imagen, con Colin Firth y Cameron Diaz. Guionizan los hermanos Coen


Michael Hoffman estuvo a punto de empezar a saborear los beneplácitos de Hollywood con su último filme, ‘La última estación’, considerado el mejor trabajo de su carrera hasta el momento.

Y lo es no sólo por la acertada adaptación que hizo de la novela ‘The Last Station’ de Jay Parini, sino también por la contribución a la causa de dos veteranos del negocio que dieron lo mejor de sí mismos, Helen Mirren y Christopher Plummer. Ambos fueron nominados a los Globos de Oro y los Oscars 2010 por sus respectivas interpretaciones.

Una vez encarrilado entonces su objetivo, Hoffman pasará al segundo intento, esperemos que brillante, de hacerse un hueco importante en la industria USA cinematográfica con ‘Gambit’, ‘apadrinado’ ni más ni menos que por Joel y Ethan Coen, que le han escrito el guión.

Aunque no sólo los ‘hermanísimos’ le echarán una mano en esto. El flamante ganador del Oscar 2011 como mejor actor, Colin Firth, será su protagonista, acompañado de Cameron Diaz, Stanley Tucci, Cloris Leachman, Alan Rickman y Sir Tom Courtenay. Menudo grupete.

La película girará en torno a un conservador de obras de arte, llamado Harry Dean (Firth), que elabora un meticuloso plan para intentar que el hombre más rico de Inglaterra y ávido coleccionista (Rickman) le compre un falso cuadro de Monet.

Con el fin de poner el cebo a su comprador, recluta a una reina del rodeo en Texas (Diaz) para que cruce el charco y se haga pasar por una mujer cuyo abuelo liberó la pintura al final de la Segunda Guerra Mundial.

El rodaje del filme comenzó el Londres el 5 de mayo, para pasar luego a Nuevo México, con la pretensión de estrenar el próximo año aún sin el día por concretar. Habrá que estar atentos a él porque de primeras promete.

Ryan Gosling y Angelina Jolie, los actores de Hollywood siguen lanzándose a ser directores


Matt Damon quiere dirigir ‘Father Daughter Time’, Mark Ruffalo estrenó en Sundance ‘Sympathy for Delicious’, Kirsten Dunst ya ha realizado varios cortos y busca su debut en la dirección de largometrajes para el 2012…y la lista podría seguir con muchos más. Al cabo del tiempo el actor termina aburriéndose y quiere contar las historias a su forma. Unos tienen más nombre que otros, y los dos de los que os vamos a hablar lo tienen.

Ryan Gosling, que ha fichado hace poco para ‘The Gangster Squad’ junto a Sean Penn y Josh Brolin, anuncia que dirigirá y protagonizará el remake de ‘The Idolmaker’, ’Forjador de ídolos’, dirigida en 1980 por Taylor Hackford (’Oficial y Caballero’).

El biopic del promotor musical Bob Marcucci, descubridor entre otros de Frankie Avalon es la elegida por Gosling para debutar en la dirección tras una carrera que le convierte en uno de los preferidos por los realizadores independientes y al que aún le queda la asignatura pendiente de tener un gran, gran pelotazo taquillero. Oportunidades ha tenido: se le ofreció ser el nuevo Jack Ryan, también ‘The Lone Ranger’ de Gore Verbinski y ’Thor’ pasó por delante suya cuando era de Matthew Vaughn.

Pero sin duda la sensación de finales de este año será ‘In The Land Of Blood And Honey’, el drama ambientado en Bosnia que supone la opera prima de Angelina Jolie tras las cámaras, amén de firmar el guión. FilmDistrict se ha quedado con los derechos del film durante el Festival de Cannes y lo estrenará el 23 de Diciembre en los USA, lo que significa que a la Jolie le dan tratamiento VIP.

Ahora, quien crea que Jolie también es la estrella del film se equivocan. La actriz convertida en directora ha contratado a nativos del país y la ha rodado en Inglés y en serbo-croata. La distribuidora dice de la película que ‘es impecable y da señales de la llegada de una contadora de historias visceral y comprometida’. Que van a decir a 7 meses de su estreno.

‘Super 8′, nuevo clip. ¡Corred, corred!



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‘Transformers: Dark of the Moon’, primer clip. Mi arma secreta



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Festival de Cannes 2011: 'Melancholia', el apocalipsis interior


“La Tierra es malvada”.

Justine (Kirsten Dunst)

Lars von Trier logró su propósito, fue el centro de la octava jornada del festival de Cannes 2011. Presentó su nuevo trabajo, ‘Melancholia’, que fue muy bien recibida por la prensa (si hubo abucheos fueron totalmente neutralizados por los aplausos), y soltó una bomba en la rueda de prensa (“Entiendo a Hitler”), logrando la total atención de los medios, así como una reacción pública por parte del certamen, pidiendo disculpas por las declaraciones. Lo cierto es que no le hacía falta al danés crear ninguna polémica (quizá no puede evitarlo), con una película tan potente como la que ha presentado aquí en Cannes; de hecho, es probable que lo ocurrido le impida lograr su segunda Palma de Oro (ya la ganó hace diez años por ‘Bailar en la oscuridad’), cuando a partía como uno de los grandes favoritos.

De manera similar a ‘Antichrist’, ‘Melancholia’ arranca con un prólogo a cámara lenta; se trata de una serie de escenas poéticas, oníricas, acompañadas por la música de ‘Tristán e Isolda’ de Richard Wagner. En esta impresionante secuencia vemos que un gigantesco planeta se dirige al nuestro, destruyéndolo. Tras el título, comienza la primera de las dos partes en las que está dividida la historia, titulada “Justine”. Interpretada por una colosal Kirsten Dunst (nunca ha estado tan bella ni tan convincente como en este film), Justine se dirige al castillo donde va a celebrarse una fiesta con motivo de su boda con Michael (Alexander Skarsgard). Los novios parecen felices al principio, pero su retraso causa el primer reproche de su hermana, Claire (Charlotte Gainsbourg), y su cuñado, John (Kiefer Sutherland), quien no dejará de recordar que la costosa celebración se ha pagado con su dinero. Poco a poco, mientras los invitados se turnan para mostrar lo poco que les importa realmente la novia, ella se ve incapaz de mantener la máscara de la sonrisa, sintiéndose cada vez más incómoda, miserable y depresiva. Necesita ayuda, pero no encuentra más que egoísmo, incomprensión y rechazo. Está sola, abandonada en un mundo cuya destrucción llegará a desear.

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La segunda parte se titula “Claire” y está centrada en la relación entre las dos hermanas y la extraordinaria aparición del planeta Melancolía. Justine ha vuelto a casa de Claire y John completamente hundida, pero conforme Melancolía se va acercando cada vez más a la Tierra, ella recupera gradualmente la serenidad y la lucidez, traspasando su crisis a Claire, que no puede evitar la desesperanza pese a los intentos de su marido por tranquilizarla con la versión oficial de los científicos más fiables, que aseguran que la colisión planetaria es prácticamente imposible. Intensa, imaginativa, cautivadora, ‘Melancholia’ es un amargo drama existencial mezclado con un oscuro cuento de hadas, una joya, cuya fuerza y belleza consiguen cubrir arritmias y flaquezas, que las tiene. Creo que el relato está algo descompensado, quizá por querer dividirlo en dos capítulos, en lugar de integrar de manera más fluida la trama del amenazante planeta en la de la tensa fiesta. Se hace difícil seguir con todo el interés el cambio de capítulo, pero pronto recupera el tono Von Trier y nos sumerge en una formidable intriga psicológica sobre la posibilidad del fin del mundo que ya quisieran filmar en Hollywood.

Es curioso que hayamos visto en Cannes unas sensacionales imágenes del espacio exterior firmadas por autores tan poco vinculados con los espectáculos de efectos visuales, la fantasía y la ciencia-ficción, como Terrence Malick y Lars von Trier. Se nota que el primero ha dispuesto de más presupuesto y más tiempo para pulir sus escenas, pero el segundo no se queda atrás a la hora de transmitir sensaciones con su imparable Melancolía. Pero al igual que ‘The Tree of Life’ recurría a la formación del cosmos o a dinosaurios para tratar cuestiones existenciales, el planeta creado por el cineasta danés que surge en los cielos de la Tierra es una excusa para desarrollar emociones y situaciones personales, íntimas, con la muerte en el horizonte. Mientras la solitaria Justine se enfrenta en el primer tramo del film a lo que podríamos llamar un apocalipsis interior, llegando a sentir fascinación por el azulado Melancolía (hay una escena en la que parece que trata de seducirlo, atraerlo hacia la Tierra), su hermana, integrada socialmente y madre de un hijo pequeño, se muestra débil y hundida ante el temor del fin del mundo. Con un reparto impecable en el que sobresale Dunst (en un papel que el danés escribió para Penélope Cruz, que presentó aquí ‘Piratas del Caribe 4’...), ‘Melancholia’ es una obra apasionante que emociona, inquieta, altera y provoca.

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Había expectación por ver la rueda de prensa de ‘Melancholia’, y Von Trier no defraudó. Es absurdo lo que se ha montado, calificado de escándalo, cuando todos estaban deseando que llegara el danés para hacer algo inesperado, para animar el certamen. Pero es la pose de muchos, hacerse los escandalizados mientras se ríen por dentro, divertidos con lo ocurrido o saboreando la posibilidad de contar una “noticia”. ¿Qué pasó? Pues que Von Trier dijo esto: “Durante mucho tiempo pensé que era judío y me hacía muy feliz, hasta que apareció Susanne Bier, y de repente dejó de gustarme ser judío… Era broma… Perdón. Bueno, descubrí que no era judío, en vez de eso descubrí que en realidad era nazi, porque mi familia era alemana. Y eso también me gustó, así que, ¿qué puedo decir? Que entiendo a Hitler. Entiendo que hizo algunas cosas mal… Quiero decir que entiendo a la persona. No diría que Hitler es lo que llamamos una buena persona, pero sí, le entiendo y simpatizo con él… No digo que esté de acuerdo con la Guerra Mundial, ni contra los judíos. Ni siquiera estoy contra Susanne Bier. Estoy con ellos. Y digo esto igual que digo que los israelís son como un grano en el culo… ¿Cómo salgo de esto? De acuerdo, soy un nazi”.

Os aclaro que vi las imágenes en directo y me pareció bastante evidente que el director estaba tomándole el pelo a la prensa, pero al darse cuenta que quizá estaba metiendo la pata (a su lado, Kirsten Dunst parecía a punto de romper a llorar y/o desear darle un puñetazo), se empezó a liar y no supo cómo zanjarlo todo de manera que le entendieran, al mismo tiempo de resultar gracioso y polémico, que es justo lo que todos esperaban. Vi a un hombre nervioso y emocionado que intentaba explicar su trabajo y al mismo tiempo satisfacer las expectativas del festival, no a un completo gilipollas que va de genio, como se dice por ahí. Pero es mi punto de vista. Aparte del rollo antisemita, Von Trier dejó otras perlas, como que su próxima película será pornográfica, por el interés y la insistencia de Dunst, y que tras ver por primera vez ‘Melancholia’ pensó que “quizá era una basura”; también comentó que la película no trata del fin del mundo sino de un estado de ánimo, y que no recomienda verla porque se puede sufrir la misma tristeza que lo invadió a él. A la presentación de la película también asistieron John Hurt, Charlotte Gainsbourg, Udo Kier y Stellan Skarsgard, pero pasaron desapercibidos para la prensa, ocupados en el cineasta danés y la protagonista de la película.

Vía:juan Luis Caviaro
Vía:blog de cine

miércoles, 18 de mayo de 2011

David Fincher podría ser quien dirija finalmente a Angelina Jolie en 'Cleopatra'

La megaestrella Angelina Jolie quiere llevar a buen puerto su idea de convertirse en ‘Cleopatra’ para el cine. Quizás ese papel que le puede otorgar un status más elevado aún a su carrera. Ese proyecto que ambiciona lleva sonando en Hollywood largo tiempo. Y en su intento por conseguir un director de garantías ya se han barajado (más en la rumorología que en otra cosa) nombres como Steven Soderbergh, cuya intención era convertirlo en un musical en 3D, pero ya sabemos que el señor Soderbergh anda en otra onda y esta idea se descartó. El proyecto, para mayor gloria de Angelina Jolie, tiene en el productor Scott Rudin su principal impulsor y se ha puesto manos a la obra para encontrar un realizador de garantía y solvencia.

Primero tantearon a Paul Greengrass y luego nada menos que a James Cameron, pero ambos rechazaron la propuesta. Así que Rudin quiso acudir a David Fincher, algo que ya se rumoreó hace algunas semanas. No en vano tras trabajar juntos en ‘La red social’, no parecía muy descabellado.

Sin embargo, ha tenido que se en el escenario de Cannes, donde Angelina Jolie ha acudido en honor de masas para promocionar la segunda entrega de ‘Kung Fu Panda’ y ha confirmado que tienen las conversaciones muy avanzadas con Fincher. Aún así sería cauto y no esperaría que ‘Cleopatra’ llegase pronto, el realizador está sumergido en la adaptación de ‘The Girl with the Dragon Tattoo’ también con producción de Scott Rudin y posteriormente planea otra estimulante adaptación, en este caso de ’20,000 Leagues Under the Sea: Captain Nemo’. Aquí es donde parece que las artes de seducción de Angelina Jolie pueden convencerle para que aparque este proyecto y cambie el escenario acuático por la orilla del Nilo. Todo hace indicar que a David Fincher le estimula adaptar una nueva ‘Cleopatra’ pero aún no quiere comprometerse. ¿Será el director que finalmente lo lleve a cabo? Sin duda muchos suspiran por ello y suena muy estimulante. Estaremos atentos a ver si finalmente llega a buen puerto.

Vía | The Playlist

Vía:blog de cine

Festival de Cannes 2011: 'Le Havre' (Aki Kaurismäki) y 'Michael' (Markus Schleinzer)


A día de hoy, cuando apenas quedan cuatro días para que culmine el festival de Cannes 2011, las carcajadas más escandalosas y los aplausos más rotundos oídos en el Gran Teatro Lumière han sido provocados por ‘Le Havre’, el nuevo trabajo de Aki Kaurismäki. Se ha empezado a decir que es una seria candidata a la Palma de Oro, pero me sorprendería mucho que dieran el premio gordo a un film tan cómico y ligero, en lugar de a uno de los títulos más dramáticos y complejos. Saldremos de dudas el próximo día 22, cuando el jurado presidido por Robert de Niro haga público su veredicto. En cualquier caso coincido con la opinión general en que ‘Le Havre’ es una de las películas más inspiradas de la sección oficial, muy ingeniosa y divertida, un soplo de optimismo, solidaridad y alegría que se recibe con placer.

La historia gira en torno a Marcel (André Wilms), un antiguo escritor bohemio que se ha exiliado en la ciudad que da título a la película, en cuyas calles trabaja como limpiabotas. Un empleo en extinción que no le proporciona muchas alegrías, teniendo que pedir prestado o acumular deudas allá por donde pasa; por suerte cada noche le espera su comprensiva y generosa esposa, Arletty (Kati Outinen), que le prepara la cena mientras él toma un par de copas en su bar favorito. La tranquila existencia de Marcel se verá sacudida por completo cuando Arletty caiga gravemente enferma, debiendo permanecer en el hospital. A esto se suma el descubrimiento de un chico africano que ha llegado de manera ilegal a Le Havre, solo, abandonado, hambriento, y perseguido por las fuerzas policiales. Marcel se apiada del niño y lo acoge en su casa, encontrando a un eficaz “amo de casa” provisional. Mientras un sagaz detective (Jean-Pierre Darroussin) le pisa los talones, Marcel prepara la salida del muchacho, que debe viajar a Londres para reencontrarse con su familia, y espera la mejoría de su esposa, confiado con los (¿sinceros?) pronósticos de los médicos.

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En ‘Le Havre’, Kaurismäki vuelve a hacer gala de una imaginativa puesta en escena, una cuidada atmósfera y un peculiar sentido del humor, destacando el absurdo de las situaciones que afectan a unos personajes pintorescos y llenos de vida (aunque a menudo reaccionen como estatuas de piedra). La trama permite al cineasta criticar las frías y contundentes políticas de inmigración actuales y posicionarse a favor de una actitud más bondadosa y piadosa hacia los pobres incautos que llegan en condiciones inhumanas, con la esperanza de ganarse la vida, para acabar en la más absoluta miseria, como basura. Pero el cineasta no pretende darnos la brasa (en la rueda de prensa dijo que era un tema demasiado complicado como para tratarlo con justicia en esta película), y pese a las muchas dificultades a las que se enfrentan los protagonistas, esos encantadores perdedores, marginados o excéntricos, siempre les permite encontrar una salida, un motivo para sonreír, creerse su propia visión de las cosas y seguir adelante con la frente bien alta. Del afortunado elenco quiero destacar el trabajo de Darroussin como el detective de policía, realmente memorable (la escena de la piña es desternillante). ‘Le Havre’ son apenas 90 minutos que se pasan volando, quedándose uno con el rostro sonriente durante largo rato.

‘Michael’, la intimidad del monstruo

“Esto es mi polla y esto un cuchillo. ¿Cuál prefieres que te clave primero?”

Por el contrario, la ópera prima del austriaco Markus Schleinzer es uno de los relatos más crudos y perturbadores de la 64ª edición de Cannes. Incluida en la sección oficial, ‘Michael’ nos ha recordado a muchos el aclamado cine del también austriaco Michael Haneke, para quien Schleinzer trabajó como director de casting. La película parece empezar tarde y acabar antes de tiempo, carece de música extradiegética (o sea, la que hay suena en el mundo del personaje), no hay subrayados, no se emiten juicios, la acción es mínima y es captada por la cámara de la manera más sencilla y aséptica posible. Trata comportamientos violentos y no busca satisfacer al espectador, solamente ofrecerle una ventana a una historia que bien podría estar ocurriendo actualmente, en cualquier localidad superficialmente civilizada. Y que cada uno saque las conclusiones que desee, si es capaz de aguantar la experiencia, en parte escalofriante, en parte tediosa.

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‘Michael’ arranca con una lánguida secuencia en la que vemos a un hombre llegar a casa del trabajo. Como otro día cualquiera, Michael (Michael Fuith), de 35 años, prepara la mesa para una cena de dos personas; pronto descubrimos que retiene a alguien en la planta baja de su vivienda. Se trata de Wolfang (David Rauchenberg), un niño de 10 años. Cenan juntos y el chico pregunta si puede ver la televisión, a lo que Michael responde positivamente, hasta una hora razonable. ¿Es su hijo? No, es su presa. Cuando le apetece, el hombre abusa sexualmente del pequeño. Por fortuna esto no es ‘A Serbian Film’, es la película de alguien inteligente y elegante que no busca una simple y vulgar polémica, sino inquietar y provocar al espectador, hacerle reflexionar sobre unos hechos plasmados con total naturalidad, de manera seca y realista (y es por desgracia esta historia, que recuerda inevitablemente al caso de Natascha Kampusch, no es ninguna fantasía); Schleinzer no desea ni necesita mostrar ninguna escena desagradable con el pervertido, solo sugerirla, logrando un efecto mucho más contundente.

Al centrarse en el esfuerzo del pedófilo por intentar llevar una vida convencional, relacionándose cordialmente con su familia y sus compañeros de trabajo, saliendo con sus amigos o incluso manteniendo esporádicas relaciones heterosexuales, ‘Michael’ está repleta de situaciones anodinas (el protagonista abrochándose una camisa con lentitud) o de las que se podría haber prescindido para lograr una narración más compacta. A todo lo dicho quiero añadir que en esta película hay una escena centrada en un coche que es una auténtica delicia, de lo mejor que he visto en mi vida. Por lo delicado del tema que trata, por cómo se hace, y por las soberbias interpretaciones (resulta raro ver a los actores que dan vida al depredador y la víctima paseando alegremente por el certamen), ‘Michael’ tiene opciones de llevarse premios importantes, pese a que he podido comprobar que hay división de opiniones entre los profesionales acreditados. Lo curioso es que muchos se duermen o abandonan la sala a la mitad de la proyección, pero todos dan su opinión con aire solemne. Al fin y al cabo los que estamos aquí somos unos privilegiados y hay que actuar en consecuencia. En especial los que llevan relojes de lujo o diamantes en los zapatos.

Juan Luis Caviaro desde Cannes, 18 de mayo de 2011.

Vía:blog de cine

Michael Mann baraja proyectos: 'Agincourt' y 'Gold', entre otros


Michael Mann lleva un tiempo considerando lanzarse con diversos proyectos y por fin parece que se ha decidido por uno para comenzar. Ayer se anunció en Cannes que lo primero que rodaría sería la adaptación de la novela de Bernard Cornwell ‘Azincourt’ (‘Agincourt’).

El libro se centra en el asedio de Harfleur y en la batalla de Azincourt, que ya fue inmortalizada por William Shakespeare en su ‘Enrique V’: año 1.415, el impetuoso rey de Inglaterra Enrique V decidirá cruzar el canal de la Mancha y lanzarse a la conquista Francia… uno de los muchos episodios de rivalidad entre ingleses y franceses de la Edad Media. El arquero inglés Nick Hook nos lleva de su mano a través de los hechos.

Mann había comenzado a escribir la adaptación junto con Michael Hirst —guionista de ‘Elizabeth‘ y de ‘Los Tudor’— y ahora es Benjamin Ross, director de RKO 281’, quien se va a encargar del guion.

Luc Roeg, fundador y director general de Independent, la productora que está llevando acabo el proyecto, ha declarado que es un buen momento, ya que el personaje de Enrique V está de moda. El protagonista de ‘Thor’, Tom Hiddleston, lo está encarnando en una adaptación para televisión que dirigirá Richard Eyre y producirá Sam Mendes de la obra homónima de Shakespeare, que, como ya sabéis, se ha trasladado al cine en numerosas ocasiones.

Otros proyectos para Michael Mann

Otro de los títulos que baraja Michael Mann es ‘Gold’, a la que han calificado como una contemporánea ‘El tesoro de Sierra Madre’ (‘Treasure of the Sierra Madre’), ya que se trata de una historia de buscadores de oro. ‘Gold’ estará basada en un guion de Patrick Masset y John Zinman que Paul Haggis le mostró a Mann como ejemplo de proyectos que estos dos guionistas podían escribir para ellos. A Mann le gustó tanto que decidió comprar los derechos y comenzar a desarrollarlo con su productora Forward Pass, a las que se unen Haggis y su socio de Highway 6, Michael Nozik.

También había considerado la biopic del gángster Big Tuna (Gran Atún) o del fotógrafo de guerra Robert Capa, con Andrew Garfield y Gemma Arterton; así como otra adaptación de ‘Por quien doblan las campanas’ (‘For Whom The Bell Tolls’), de Hemingway.

Además, está dirigiendo el capítulo piloto de la seire ‘Luck’, un drama sobre carreras de caballos, que también está produciendo. En ella aparecerán Dustin Hoffman, Michael Gambon, Ian Hart, John Ortiz, Dennis Farina y otros.

Lo cierto es que ninguno de estos proyectos me llama demasiado la atención. Sí me resulta estimulante pensar en una nueva película de Michael Mann, cuyo estilo admiro, pero preferiría que se centrase en un thriller contemporáneo, que ya ha demostrado que se le dan tan bien. Por otra parte, el hecho de que haya tantos proyectos a la vista y de que no parezca concretar el arranque de ninguno da la sensación de que podría descartarlos todos. Tendremos que esperar para ver cuál de estas ideas se lleva finalmente a la práctica.

Vía | Indie Wire.

Vía:blog de cine

Festival de Cannes 2011: 'El castor' (Jodie Foster) y 'Footnote' (Joseph Cedar)


‘El castor’, Mel Gibson salva un endeble relato

“Estoy aquí para salvar tu maldita vida”.

El castor (Mel Gibson)

La película más esperada y comentada de la séptima jornada del festival de Cannes 2011 no formaba parte de la sección oficial, y ya fue estrenada en Estados Unidos (de manera limitada, en apenas 20 salas). Pero la dirige Jodie Foster y la protagoniza Mel Gibson, y con eso es más que suficiente. Solo Foster participó en la rueda de prensa (junto al guionista Kyle Killen y el productor Keith Redmon), ya que al parecer la actriz y directora no quería que la presencia de Gibson pudiera dejar la película en un segundo plano, que los periodistas aprovechasen para buscar el lado más polémico de la estrella, protagonista en los medios por escándalos personales, en lugar de por su trabajo en el cine, lo que ha arruinado su reputación en Hollywood. “Estará aquí, pero no hablará”, informó la cineasta. Y eso vinculó aún más la vida del actor con la del personaje que interpreta en ‘El castor’ (‘The Beaver’), una comedia dramática que fue muy aplaudida en el pase de invitados y prensa de las 11 de la mañana (ojalá empezaran a esa hora las proyecciones del día).

El protagonista de ‘El castor’ es Walter (Mel Gibson), un hombre profundamente deprimido. Era un exitoso hombre de negocios y un amado padre de familia, pero ahora es incapaz de hacer nada, ha tocado fondo. Después de que su mujer (Jodie Foster) lo eche de casa, por el bien de sus hijos (Anton Yelchin y Riley Thomas Stewart), Walter se plantea el suicidio, justo antes de ver una luz al final del túnel, en forma de castor. Walter encuentra tirada en la basura una marioneta y empieza a usarla como si tuviese vida propia, hablando a los demás a través de ella. Gracias al castor, el hombre puede volver a exteriorizar todo lo que era incapaz de decir a su familia y sus empleados, puede volver a recuperar su vida, y además convertido en alguien más positivo, cariñoso y seguro. Sin embargo, no tardará en darse cuenta que depende totalmente del castor y que éste lo puede alejar definitivamente de su mujer y sus hijos, que desean una situación de normalidad, como la que conocieron antes de que Walter entrara en crisis. ¿Hasta qué punto se parecen Walter y Gibson? Ni idea, pero el actor está sensacional, solo por su interpretación ya merece la pena ver la película.

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El principal problema de la película es que la historia se amolda al esquema convencional del cine norteamericano, con unos giros argumentales que ya se sabe uno de memoria, y un tono demasiado amable, simplista, blando, comercial. Desde luego, Walter lo pasa mal, sufre, pero encuentra al castor y recupera el control de su vida, vuelve a tener éxito y descubre que la familia es lo más importante, buscando la reconciliación con sus seres queridos. Su mujer no se opone a darle una segunda oportunidad (la secuencia de sexo con la marioneta es impagable), y su hijo pequeño está encantado con el castor, pero el mayor no piensa tolerar lo que considera una broma sin gracia. Pero en lugar de centrarse en esto, en la recuperación de su familia y su salud mental, el guion del primerizo Killen, trasladado a la gran pantalla con escasa imaginación por parte de Foster, tiene una subtrama centrada en el personaje de Yelchin que resulta insulsa e inverosímil.

El joven, cuyo mayor deseo es escapar de los defectos de su padre y ser una persona completamente diferente, se enamora de la chica guapa del instituto (cómo no), interpretada por Jennifer Lawrence, que también tiene un conflicto que superar. Gibson es el que más se luce (sobre todo cuando habla con y a través de la marioneta, a la que da voz con un divertido acento) en este inofensivo cóctel de drama familiar, comedia negra y sátira social, pero todo el elenco está en su sitio, comprometidos con sus personajes, o más probablemente, con una cineasta que ha tardado quince años en volver a situarse tras las cámaras (Foster no dirigía nada desde ‘A casa por vacaciones’). No parece que ‘El castor’ vaya a lograr grandes cifras en taquilla, pero con el tiempo puede llegar a convertirse en un título querido, en una vía de escape para personas que atraviesen malas épocas, como Walter. Es un producto correcto que se deja ver, hace reír y tiene su mensaje, pero a mí solo me interesa cuando aparece Gibson, lo demás me resulta aburrido.

‘Footnote’, amarga batalla paternofilial

‘Footnote’ (en español, “Nota a pie de página”) es el cuarto largometraje del israelí nacido en Nueva York Joseph Cedar, y uno de los 20 títulos que aspiran a la Palma de Oro en esta 64ª edición. Cedar, cuyos trabajos han sido éxitos de taquilla en su país, centra la historia de su nuevo film en la familia Shkolnik, y más concretamente en la peculiar relación entre el veterano Eliezer (Shlomo Bar Aba) y su hijo Uriel (Lior Ashkenazi). Los dos son investigadores que han dedicado su vida al estudio de los textos sagrados de los judíos, con diferente enfoque y fortuna; mientras que el padre es un profesor purista y misántropo que ha tenido mala suerte y carece del apoyo de sus colegas, un hombre encerrado en su propio mundo obsesivamente organizado, Uriel es más abierto y simpático, ganando reconocimientos que Eliezer, al ser ignorado durante décadas, no duda en despreciar públicamente. Sin embargo, un día Eliezer recibe una llamada; le ha sido concedido el premio más prestigioso del país en su disciplina, cuando ya lo daba por imposible. Cuando la relación con Uriel parece en su mejor momento, éste descubre que ha habido un error en la decisión del jurado…

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La película, basada en una experiencia real vivida por el cineasta, arranca con una importante celebración, una secuencia en la que Uriel da un discurso de agradecimiento tras recibir un premio por su labor de investigación. Mientras habla y se gana al público con una tierna y divertida anécdota sobre su padre (luego descubriremos que fue suavizada para la ocasión), éste es incapaz de sonreír, de disimular su disgusto, y apenas aplaude de forma desganada. El lánguido transcurrir de la trama y la sencilla puesta en escena de Cedar salta en pedazos cuando de forma repentina en la pantalla surgen unas “notas a pie de página” sobre los dos protagonistas, unos espectaculares paréntesis en la historia, muy ingeniosos, que nos permiten conocer mejor y entender el comportamiento de Eliezer y Uriel, así como su tensa y sorprendente rivalidad. Una rivalidad tratada con mucho sentido del humor, sin que ello llegue a diluir el tono serio y amargo del relato. Ácida, irónica, mordaz, ‘Footnote’ (‘Hearat Shulayim’) es una irregular comedia de grandes momentos aislados que consiguen mantener el interés pese a los bajones de ritmo y la excesiva preocupación de Cedar por remarcar las personalidades de sus protagonistas y los conflictos sobre reconocimientos académicos en Israel. No suena como favorita, pero es de lo más divertido que hemos visto aquí hasta ahora.

Juan Luis Caviaro desde Cannes, 17 de mayo de 2011.

Vía:blog de cine