Las memorias del gigoló Scotty Bowers han creado polémica en la Meca del
Cine revelando los nombres de algunos clientes (y clientas) presuntamente
heterosexuales. Nosotros nos hacemos eco recordando los casos de actores y
actrices que vivieron escondiéndose. Por YAGO GARCÍA

Randolph Scott y Cary Grant, en un momento de compañerismo.
Aun hoy, parece que salir del armario en Hollywood no es cosa de broma:
actores como
John Barrowman (Torchwood), Rupert Everett
o
Ian McKellen siguen diciendo que confesar
abiertamente la homosexualidad es una buena forma de matar una carrera para
siempre, y que casos como el de
Neil Patrick Harris (en una
larga y estable relación, por suerte para él) son más la excepción que la norma.
Así que figurate cómo debía ser la cosa en la etapa clásica del cine, cuando ser
gay era delito, las revistas de cotilleos andaban siempre a la caza de noticias
comprometedoras y los estudios se hartaban de arreglar matrimonios tapadera.
Scotty Bowers, un chapero y proxeneta que hizo su agosto en
el Hollywood de los 50, ha removido viejas polémicas publicando
Full
Service, un libro de memorias en el que destapa intimidades de sus
clientes (y clientas) durante esta época. Las confesiones de Bowers apuntan a
cosas ya sabidas (a estas alturas, ¿es una sorpresa saber que a
Cole
Porter le iban los chicos?) pero también ocultan alguna sorpresa que
otra: nosotros nos hacemos eco de ellas recordando a esas estrellas de Hollywood
que, por unas razones o por otras, pasaron la vida ocultando sus afectos.
Rodolfo Valentino

Del primer
sex symbol de Hollywood se dijo (casi) todo en términos
de cama y parejas. Aunque muchos de esos rumores fueron provocados por su
aspecto andrógino, alejado de los cánones de la virilidad tradicional, lo cierto
es que los dos matrimonios del protagonista de
Los cuatro jinetes
del Apocalipsis y
El hijo del caíd
fueron con mujeres lesbianas (en concreto, con las también
actrices
Jean Acker y
Natalia Rambova). Según
la rumorología, su verdadero amante era otro
rompecorazones de la
época, el latino
Ramón Novarro.
Greta Garbo

Mientras que
Marlene Dietrich, otra diva andrógina de la
época, vivía su bisexualidad sin tapujo alguno (suspirando, eso sí, por el amor
imposible de
Billy Wilder), la gélida y maravillosa sueca
siempre se mantuvo fiel a su discreción. Aunque su habitual compañero de reparto
John Gilbert le propuso matrimonio infinitas veces, llegando a
ser plantado por ella ante el altar, la heroína de
Ninotchka siempre se mostró sorda a sus encantos,
estando más inclinada, según varios testimonios, a los encantos de otras
actrices como
Louise Brooks, que afirmó haber tenido una breve
relación con ella. Por lo visto, mantuvo un romance de décadas con la dramaturga
Mercedes de Acosta.
Cary Grant y Randolph Scott

El protagonista de
Con la muerte en los talones se
vio en uno de los mayores apuros de su vida en 1935: harta de los rumores que le
asociaban (íntimamente) con Randolph Scott, la productora
Paramount
había encargado un reportaje fotográfico para demostrar que entre sus
dos estrellas no había nada especial. El tiro salió por la culata, porque las
imágenes mostraban a Grant y a Scott (que llevaban casi 10 años conviviendo, y
que compartía alegremente una mansión en California) con un sospechoso grado de
intimidad. Sobre la relación entre ambos se ha especulado mucho, indicándose que
los dos actores contrajeron matrimonio varias veces (Cary, cinco, y 'Randy',
dos) y que, siendo como eran un par de tacaños, les venía bien tener una
leonera en la que compartir gastos. Pero testimonios como los del
director
George Cukor (él mismo homosexual) indican que,
efectivamente, allí había tomate.
Katharine Hepburn y Spencer Tracy

La relación entre ambos fue carne de polémica desde el principio, entre otras
cosas porque nunca llegaron a casarse (él, como católico que era, no quería
pedir el divorcio de su esposa). Pero lo cierto es que, según muchos
testimonios, la pareja de
La costilla de Adán vivieron
una unión razonablemente feliz. A lo cual varias biografías añaden un elemento
crucial:
ambos eran bisexuales, lo cual les permitió compaginar
su romance con
affaires e infidelidades de toda índole. Sin ir más
lejos, Scotty Moore asegura en sus memorias que la Hepburn tuvo relaciones con
"al menos 150 mujeres" durante su convivencia con el actor.
Tras la muerte de Tracy, otras fuentes adjudican a Hepburn romances otoñales con
la tenista
Martina Navratilova, por ejemplo.
Montgomery Clift

Desgraciado tanto dentro de la pantalla (los personajes atormentados eran su
especialidad) como fuera de ella (véase el accidente que deformó su rostro en
1956), Montgomery Clift era tan aficionado a pasarse de rosca que su periplo
vital fue conocido como
"el suicidio más largo de la historia de
Hollywood". Cuando sus amigas de confianza, como
Elizabeth
Taylor, no andaban cerca para consolarle, 'Monty' se desahogaba a base
de chicos de alquiler, 'secretarios' muy particulares, alcohol y pastillas.
Huelga decir que el desprecio que otros actores (especialmente
John
Wayne, durante el rodaje de
Río rojo)
mostraban por su estilo de vida no ayudaba a mejorar las
cosas.
Laurence Olivier

Pobre
Vivien Leigh: tan contenta que estaba ella habiéndose
casado con el actor
shakespeariano por antonomasia... Y va y se lo
encuentra haciendo cosas feas entre bambalinas con el cómico
Danny Kaye.
Esto es una leyenda de difícil comprobación, pero lo cierto es que ni
Leigh ni la segunda esposa de Sir Laurence,
Joan Plowright,
desmintieron nunca los rumores según los cuales el hombre que le tiraba
los tejos a
Tony Curtis en
Espartaco estaba tan metido
en el armario que, si se descuida, acaba en Narnia. Además, claro está, de ser
un tipo bastante intratable que llevaba a sus parejas (masculinas y femeninas)
por la calle de la amargura.
Burt Lancaster

Las insinuaciones que señalan al hombre de
El halcón y la flecha
como un bisexual de armas tomar deben ser abordadas con tino:
Lancaster,
rojeras de pro, nunca ocultó su simpatía con la causa gay, y
se significó como activista contra el sida durante sus últimos años. Pero lo
cierto es que a este actor y productor, casado tres veces y padre de cinco
hijos, se le adjudica una larga nómina de amantes masculinos entre los que
figura, siempre supuestamente, el mismísimo
Marlon Brando.
James Dean

Entre los muchos mitos que rodean al protagonista de
Rebelde sin
causa, está la que adjudica su rápido ascenso en Hollywood al
ejercicio de la prostitución masculina. Pero, según su biógrafo
William
Bast, la cosa fue ligeramente menos sórdida: al parecer, a Dean le
gustaban las ostras y los caracoles, y solía moverse por los ambientes gay de
Los Ángeles, pero nunca acostumbró a cobrar por ello. Entre sus posibles amantes
masculinos se contaría su compañero en
Rebelde..., Sal Mineo,
uno de los pocos actores del Hollywood antiguo que admitía abiertamente
su homosexualidad.
Rock Hudson

En 1955, cuando la revista
Confidential amenazó con
hacer pública la homosexualidad de este
sex symbol, su agente (y
presunto amante)
Henry Wilson cedió al chantaje revelando datos
comprometedores sobre dos de sus clientes, los ídolos adolescentes
Rory
Calhoun y
Tab Hunter, que acabó en prisión tras una
redada en una fiesta gay. Irónicamente, Hudson acabaría contagiándose de sida:
tras declarar públicamente que padecía cáncer de hígado, el actor reconoció en
1986 que su enfermedad era el llamado por entonces 'cáncer gay', lo que
equivalía a una salida pública del armario. Su ex compañera de reparto en la
serie
Dinastía, Linda Evans, llegó a
pensar que podía haberse contagiado de la enfermedad por haber besado a Hudson
frente a la cámara.
Anthony Perkins

Profundamente encerrado en el armario, el actor de
Psicosis
tuvo relaciones íntimas con Rock Hudson, con el bailarín
Rudolf Nureyev, con el compositor de
Sweeney Todd
Stephen Sondheim y con
Grover Dale,
coreógrafo y bailarín con el que mantuvo una relación estable... Antes
de abandonarle para contraer matrimonio con la fotógrafa
Berry Berenson
(hermana de
Marisa Berenson), con quien tuvo dos
hijos. Pese no hacer pública su sexualidad, Perkins reconocía sentirse
extraordinariamente inhibido en presencia de las mujeres, reconociendo no haber
conocido hembra hasta los 39 años. Murió en 1992 a consecuencia del sida.
Via:Cinemania